El concierto se inició con una sobria interpretación de la obertura de la Flauta mágica de Mozart. La OSN ha crecido, tiene mayor sonoridad y armonía. A continuación, el pianista ruso Leonid Kuzmin entró en escena para interpretar, junto al cuerpo orquestal, a Chopin en el concierto No 1 en mi menor Opus 11, un verdadero ejercicio de ejecución y desarrollo armónico.
La musicalidad que invadió el espacio de la sala en esa noche dominical fue el preámbulo de una fiesta cultural que este año ha reunido a diez jóvenes de siete países (originalmente se inscribieron 15). Por primera vez intervinieron concursantes latinoamericanos de Brasil, Chile, Cuba. Los demás eran de Alemania, España, China y Corea; con la particularidad de un mayor equilibrio de sexos en esta oportunidad.
El presidente del jurado internacional y organizador del concurso Jaime Ingram se ha esforzado en hacer comprender "que aquí se puede tocar tan bien como en cualquier lugar; tenemos talentos iguales, lo único que se necesita es trabajar con igual ahínco, sostenimiento y fe para que la juventud nacional pueda competir en esos concursos".
Uno de los aspectos característicos del certamen fue la edad de los participantes; ninguno tenía más de 28 años y la mayoría rondaba los 22 años, con una formación y trayectoria brillante; aspectos que resalta el pianista y miembro del jurado Kusmin, "asombra ver que gente muy joven sea tan talentosa, lo que resulta único en el concurso".
El concurso se inició con tres días de pruebas preliminares donde se interpretaba opciones entre una sonata de Beethoven, trabajos de Chopin, Liszt, Ravel, Debussy, Rachmaninoff y una obra obligatoria, la Danza del gaucho matrero, de Ginastera. Cada uno de los concursantes expuso su técnica, su estilo y nivel de interpretación con los que se identificó la audiencia.
Aquí quedaron eliminados dos de los pianistas candidatos. Luego, en las semifinales fueron otros dos, los que quedaron afuera y para la prueba final se mantuvieron seis, dos cubanos, una alemana, un chino, una coreana y un español.
En la sesión final, los jóvenes pianistas debían interpretar la composición Ständchen, de Strauss-Godowsky y otras obras. Kuzmin, sobre el particular, afirmó que se buscaba por parte del jurado alguien único e interesante en la ejecución y que se pudiera disfrutar al escucharlo en un concierto.
Este tipo de concurso es un logro importante en todo el continente, afirma Joaquín Soriano, español y miembro del jurado internacional. Con relación a la interpretación del piano afirma: "Tenemos ahora el resultado de una evolución; tenemos un compás de espera porque se ha llegado a proezas técnicas que son espectaculares. Creo que hay un poco que volver la mirada atrás con algo de sosiego y centrarse en lo que realmente quiere decir la técnica que está al servicio de la interpretación.
El pianista español advirtió que los jóvenes deben prestar mucha atención a las deformaciones que en ocasiones trae el disco; "a veces es un trabajo de artesanía en estudio. Hay que volver la mirada a esos intérpretes que nos han dejado un recuerdo indeleble; hay que cuidar el sonido, el estilo, la interpretación, lo que es emocional y produce escalofrío".
Hay que encontrar un lenguaje, agrega Soriano, que corresponda a una verdad, a una calidad. Da igual que sea uno y otro si la calidad existe. Por su parte Kuzmin resalta que al encontrar en un concurso como este, diferentes estilos de interpretación, escuelas y aproximaciones, el resultado es excitante y permite un enriquecimiento de cada uno de los jóvenes pianistas.
El fallo de los jueces se inclinó hacia la interpretación del joven español Mario Alonso Herrero de 22 años, quien en la sesión final, además de la pieza obligatoria, interpretó la sonata No 2 de Chopin y un estudio para quintas de M. Ohana.
El ganador hizo algunas observaciones sobre el resultado; "nunca había participado en un certamen de estas características y presentarme por primera vez, ha sido una sorpresa para mí". Reconoció que el proceso de preparación fue muy duro porque no tuvo demasiado tiempo y para estudiar cada parte con el instrumento, debió compartir con sus clases en el conservatorio y la labor docente en Madrid.
Sobre la laboriosa preparación coincidió Kookhee Hong, de Corea, quien alcanzó el segundo premio y resultó la intérprete de mayor carisma para el público. Ella expresó su satisfacción por viajar tan lejos y poder exponer su trabajo. Esta pianista ha ganado premios internacionales y cuenta con varios discos en su ejecutoria artística.
El próximo concurso internacional de piano tendrá lugar en octubre de 2008. Ingram anunció que ya se trabaja para que esta tercera versión tenga una mayor apertura en cuanto a la selección de las obras. "Cada vez se percibe mayor entusiasmo; el concierto inaugural estuvo lleno y esto nos obliga a apresurarnos con el amplio repertorio que esperamos para el tercer concurso".
El concierto final de los ganadores de este Segundo Concurso Internacional de Piano deja la evidencia que la juventud puede involucrarse con una disciplina artística rigurosa. Además, brinda perspectivas al arte musical, cuyas composiciones tienden a crear una atmósfera llena de sonidos que enriquecen el espíritu; por esta razón Beethoven, aún sordo guardaba esta esencia armónica que inspiraba sus composiciones.
Cada noche, durante una semana, el público tuvo la oportunidad de deleitarse con la ejecución de este grupo de jóvenes. El entusiasmo recorrió la piel, las venas y hasta la capacidad de compromiso. Un joven que escuchaba el concierto inaugural junto a su padre "quizás al evocar a su abuelo un ex ministro que ejecutaba el piano- dijo con convicción que él sería el primer panameño en participar en el concurso en el futuro.
Jaime Ingram - Presidente
Carmen Graf-Adnet- Austria
Akiko Ebi - Japón
Leonid Kuzmin - Rusia
Miguel Proenca - Brasil
Joaquín Soriano - España
Ralph Votapek - Estados Unidos
Blanca Uribe - Colombia
Primer premio: Mario Alonso Herrero – España
Segundo premio: Kookhee Hong - Corea
Tercer premio: Jingjing Wang - China
Cuarto premio: Marcos Madrigal - Cuba
Quinto premio: Anna Khanina - Alemania