El presidente Fidel Castro, al ratificar que no desea lanzar "la primera piedra" al nuevo gobierno en Washington, afirmó que no desea desatar "guerras privadas" con el secretario de Estado, Colin Powell, a quien pronosticó que irá aprendiendo su trabajo diplomático.
"No queremos guerritas privadas con el general Powell", declaró ayer Castro.
A Powell "no le tengo por un guerrerista...él irá aprendiendo esto de la diplomacia", añadió en una maratónico discurso de seis horas en la clausura de un foro internacional sobre globalización.
Powell, según Castro, pudo llegar a la Casa Blanca como otros generales estadounidenses. "Todos los que participan en una guerra ganan la presidencia...Pudo ser presidente y no lo aceptó", añadió el dirigente cubano, refiriéndose a otros mandatarios estadounidense militares, como Dwight Eisenhower .
Pero "ahora no es un norteamericano blanco, es un norteamericano negro, hijo de inmigrantes jamaiquinos", dijo Castro.
"No queremos tirar la primera piedra" a Washington, pero ya Powell "gratuitamente ha tirado unos darditos" hacia La Habana, al referirse a la política estadounidense con la isla, indicó Castro.
Esta semana, el flamante secretario de Estado aseguró en Washington que la administración de George W. Bush mantendrá la política de sanciones como el embargo, impuesto hace casi cuatro décadas a Cuba.
De Powell, subrayó Castro, "no sabemos si tiene vocación diplomática, ha lanzado unos darditos...pero no hay que apurarse" a responder.
Castro, quien a lo largo de 42 años de gobierno ha tenido en los gobiernos de Estados Unidos a sus archienemigos, ha insistido en que aguarda tranquilo los pasos y declaraciones del nuevo gobierno del presidente George W.Bush.
El dirigente además ratificó sus pronósticos de una inminente crisis económica mundial debido a modelos de producción "absurdos".