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La honestidad del panameño

Gracias a mis horarios variados, me corresponde estar prácticamente todo el día en el horror del metrobús.


Yolanda Hackshaw (Docente y escritora) / Docente y escritora

En síntesis

Por ser el último artículo que escribo para este año, me interesó un tema que no preocupa a los medios de comunicación, a pesar de que todos los días y en todos los noticiarios hablan en parte sobre el asunto: el mal servicio de transporte que presta la empresa Mi Bus. Me refiero al hecho de la pérdida moral de la ciudadanía, de la pérdida de sus valores. He visto cómo las personas entran indiscriminadamente por la puerta trasera del metrobús. Si hoy nos asusta la corrupción, mañana, después de estas lecciones de pillería, viviremos las pesadillas más terribles en manos de personas sin escrúpulos que aprendieron a ser deshonestos, so pretexto que necesitaban llegar temprano a sus trabajos.

Gracias a mis horarios variados en la Universidad de Panamá, me corresponde estar prácticamente todo el día en el horror del metrobús. La gente no solo en la mañana se roba los 25 centavos, en todos los horarios lo hacen.

Ayer salí a eso de las 11:00 a.m. rumbo a la ciudad y me puse en la labor ingrata de calcular cuánto dinero se pierde con esta práctica (que dicho sea de paso no me interesa, porque la compañía Mi Bus ha incumplido con lo pactado). Sumé 20 dólares, y mi trayecto no fue completo, imagino entonces, que se escurren más o menos unos 100 dólares por vuelta. Si calculamos que cada bus da cuatro vueltas al día, estamos hablando de 400 dólares por unidad de transporte, si a esto sumamos los aproximadamente 1,200 buses que tiene la flota, la cifra diaria es de $480,000, que al mes (que lo estimé por 26 días, pensando que la demanda es distinta los fines de semana) sería la friolera de $12 millones 480 mil. Esta cifra es nada en comparación con lo que el país está perdiendo.

Señor presidente, hay que ponerle un alto a Mi Bus, no solo por su mal servicio; sino por las consecuencias funestas en orden moral que acarreará a nuestro país. Se puede, por ejemplo, exigirles que añadan una máquina en la parte de atrás para que las personas puedan cubrir el costo del pasaje, o, en el mejor de los casos, darle la concesión a otra compañía competidora, de tal manera que al tener dos proveedores aumente la cantidad de buses por ruta o crear un impuesto de transporte público que permita que el traslado sea gratuito en la provincia de Panamá.


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914163
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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