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La ilustre panameña Ana Matilde Linares de Arias


Con ocasión de haberse cumplido el día 16 del presente mes de enero el Centenario del Natalicio de la distinguida dama y relevante figura de la política nacional, doña Ana Matilde Linares de Arias, mujer de una intachable integridad moral y lealtad a sus principios, hemos considerado conveniente hacer esta aportación a la historia del país.
Restaurar la historia nacional, interesadamente distorsionada por 21 años de dictadura, es un imperativo patrio que, evidentemente, reclama de contribuciones periódicas que sirvan a tan perentoria necesidad.
No es cierto como se quiso hacer creer en su momento, que el nacionalismo panameño se inició con el golpe militar de 1968. A parte de que antes de nuestra separación de Colombia en 1903 ya existía nacionalismo en Panamá, aparte de que el nacionalismo en razón del Canal nació tan pronto se firmó el Tratado Hay-Buneau Varilla, en el meridiano de la década del 20 se empezó a fraguar una organización denominada Acción Comunal, con prestantes figuras nacionales, que tenían en común precisamente el nacionalismo. Miembro destacado de este movimiento fue el Dr. Arnulfo Arias Madrid y fruto de este esfuerzos el Tratado Arias-Rossevelt , firmado por el expresidente Harmodio Arias, el cual terminó podando importantes cláusulas altamente lesivas al país contenidas en el Tratado de 1903.
El 27 de junio del año 1927, una mujer singular, culta, inteligente, política y de espartana valentía contrajo matrimonio con el Dr. Arnulfo Arias Madrid. Desde entonces, acompañó al Dr. Arnulfo Arias no exactamente como un mueble, sino como su compañera de lucha, a quien nunca le faltó valor para enfrentar los múltiples riesgos que confrontaron, ni sencillez y distinción con todas las clases sociales en las horas de triunfo. No obstante de que el producto del anteriormente mencionado matrimonio los esposos Arias no concibieron hijos biológicos, ellos se adoptaron a Gerardo, hijo de uno de los hermanos de Arnulfo y quien llevaba su mismo nombre, a quien le dieron sus respectivos apellidos y a quien doña Ana quiso entrañable e inmensamente.
La lealtad sin límites a su esposo el DR. Arnulfo Arias, su entrega absoluta a su persona, fuesen cuales fuesen las circunstancias, ocultaron la gran política que fue doña Ana Matilde Linares de Arias. Era su asesora, era la valentía detrás de la valentía, y era una sensibilidad social especial para las clases humildes que la adoraron con pasión. Falleció el 28 de agosto de 1955. Su sepelio fue una apoteósica manifestación de duelo y de pesar, sinceros, de todas las clases sociales y especialmente la de los humildes.
De la iglesia de Santa Ana, donde se celebró la misa de cuerpo presente, los humildes se apoderaron del féretro y lo llevaron en hombros hasta el Cementerio Amador. El cortejo fúnebre fue tan concurrido que se comparó con el del Caudillo liberal, Dr. Belisario Porras.
La verdadera dimensión de una persona se aprecia con más objetividad a través de la opinión de quienes fueron precisamente los adversarios del DR. Arnulfo Arias Madrid.
De tan excelsa y espartana figura escribieron los adversarios de su esposo, el Dr. Arnulfo Arias, en los términos que se apreciarán seguidamente:
El Dr. Eduardo Ritter Aislán, catedrático, miembro en su momento de la Academia Panameña de la Lengua y periodista cáutico, en la columna de el diario El País denominado VERTICE, decía:
"Yo, que por convicción soy adversario político del doctor Arnulfo Arias, abro hoy un paréntesis en nuestra inexpuganable discrepancia ideológica para comprender, con plenitud cristiana, la inconmensurable magnitud de su dolor.
Con del deceso de doña Ana Matilde Linares de Arias el dirigente panameñista pierde la noble compañera que le prestó el calor de una lealtad conmovedora en los sombrosos días de destierro y de desgracia y que le dio siempre un discreto soporte en el turbión de los fracasos.
Doña Ana Matilde Linares de Arias sufrió resignada y estoica, los inexorables embates de una enfermedad que ella sabía incurable y hasta en la umbrías proximidades de lamerte se comportó con la serena grandeza de una dama".
De su parte, Ramón H. Jurado, cifra importante de la literatura nacional, en su columna Puntos Cardinales del diario LA HORA, decía:
"La gravedad de doña Ana Matilde Linares de Arias viene preocupando a todos los círculos sociales y políticos del país. Modelo de lo que es una Dama panameña, esposa leal y abnegada, fina de trato, comprensiva, bondadosa y culta, doña Ana Matilde ocupa lugar preferente en el aprecio y cariño de nuestra sociedad. Testimonio de ello lo constituye el hecho de que su delicado estado de salud haya causado tanto pesar en nuestra comunidad, desde encopetadas damas hasta humildes labriegos para rogar al Todopoderoso por el restablecimiento de doña Ana Matilde".
"Digo hoy lo que siempre he sentido. Escribo viejos pensamientos, que si antes callaba, aviban por lo mismo mi silenciosa admiración, y me rindo al deseo de volcarlos aquí, porque, enlos umbrales de siento que la República esta en duelo y no puedo callar".
Mario J. De Obaldía, opositor también del Dr. Arnulfo Arias, decía en su columna Sin Ton Ni Son, del diario LA HORA , lo siguiente:
"En hombros de fieles amigos, de quienes a su lado disfrutaron sus momentos de gloria y hoy la acompañaban en la desventura, viajó hacia el seno de la Madre Tierra una santa abnegada y noble mujer que se llamó Ana Matilde Linares de Arias. Su entierro constituyó una demostración palpable del cariño que el pueblo panameño, el pueblo verdaderamente pobre de los barrios olvidados, sentía hacia quien siempre tuvo para los desgraciados una sonrisa cordial, una mano amiga y un pedazo de pan".
De la Cruz Roja Panameña, una institución apolítica tomamos los conceptos que siguen:
"Sorpendió la labor de Doña Ana Matilde Linares de Arias, quien a sus 33 años, y siendo Primera Dama hizo tanto por la mujer y la Patria.
El primer punto de su agenda: conseguir el derecho a voto de la mujer panameña, mismo que logró en 1940 cuando se oficializa este hecho y se extiende la primera cédula de identidad de una mujer, la de Doña Ana Matilde.
Panameña por su lucha en contra de las injusticias durante el exilio de su esposo, el cual terminó con el regreso de este en 1945.
Deseaba para todos una educación integral, que incluyera varios idiomas, ella hablaba cuatro: español, inglés, francés e italiano.
Amante del arte, desde niña tocaba divinamente el piano. Se interesó mucho junto a su esposo en que el gobierno apoyara al Conservatorio Nacional.
Por ser Primera Dama, fue nombrada Presidenta de la Cruz Roja ad-honorem y destacó por su gran generosidad e importantes actividades como: concursos literarios y desfiles de banderas.
Recorrió el país, viviendo y solucionando los problemas de cada lugar.
Las demostraciones de duelo en su sepelio fueron tan grandes que la llevaron en hombros al cementerio y de los balcones de las casas le tiraban flores".
El amor sublime que siempre profesó a su esposo, lo manifestaba hasta en sus días postreros. Un día antes de su fallecimiento, desde el hospital donde se encontraba recluida, hizo que su sobrino Gabriel Zarak fuera a visitarla. Al llegar su sobrino le dijo: "Gabriel quiero que
me repitas las palabras que le escuchastes al Coronel Timoteo Meléndez el 2 de enero pasado en el cuarto de Urgencia del Hospital Santo Tomás donde estaba el cuerpo del expresidente Remón" . Gabriel que estaba en las afueras del cuarto de urgencia escuchó al Coronel Meléndez dándole órdenes terminantes a los policías de un radiopatrulla de ir "a la casa del Dr. Arnulfo Arias y traérselo vivo o muerto" . Para esa fecha, como se conoce, el Dr. Arias y su esposa estaban en Boquete donde acostumbraban pasar las navidades y el Año Nuevo con sus empleados y con los familiares de estos.
Nota del editor: El pasado 16 de enero se celebró el centenario del natalicio de Doña Ana Matilde Linares de Arias, prestigiosa dama y sobresaliente figura de las jornadas políticas, cívicas y sociales del Panamá de los años 30, 40 y 50 del siglo XX, quien junto a su esposo, el Doctor Arnulfo Arias Madrid, desplegaron labores que dejaron una impronta en el acontecer nacional. La temprana muerte de Doña Ana Matilde en 1955 constituyó uno de los golpes que con mayor severidad resintió a la sociedad panameña. Para esta ocasión la familia Linares Herbruger nos ha hecho llegar un escrito de aquel momento doloroso, donde queda evidente la profundidad del cariño y la admiración que la comunidad nacional, amiga y adversaria del Doctor Arias Madrid llegó a sentir por esta mujer ejemplar.


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265976
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América