s reconocido por los expertos en la materia que la inversión educativa es la actividad más rentable de una sociedad; empero, la ineficiencia en el uso de los recursos podría convertirlo en gasto - y parece ser que este es la situación de nuestro país. Es un hecho que Panamá destino uno de los más altos niveles de recursos en la región al sector educativo, pero los resultados no reflejan nuestros esfuerzos. El nivel de fracaso de 57% para ingresar a la Universidad Nacional en el año 2006, a pesar del curso de preparación, demuestra esta realidad claramente.
Por ejemplo, en el ámbito familiar, una familia con mucho esfuerzo envía a sus hijos mellizos a la universidad. Uno estudia, se gradúa y logra un trabajo con una buena remuneración para pagar sus gastos personales y contribuir a los gastos del hogar. El otro, no estudió, se divirtió mucho en las actividades de novatadas y finalmente, dejo de asistir a las clases y sigue viviendo en la familia, quien lo mantiene. El primero, fue una inversión mientras que el último esfuerzo se convirtió en gasto. Lo que es valido para la familia es igual para el país, incluso si el nivel de competencia alcanzado después del estudio no reúne los requisitos mínimos como sucede hoy día en nuestro país.
El Esfuerzo Nacional de Panamá en Comparación con Chile.
Aunque las comparaciones pueden ser odiosas no dejan de ser ilustrativos. En el caso de Chile, ellos invierten el 3.9% de su PIB en educación comparado con el 5% de Panamá, a pesar de tener un sistema educativo superior a nosotros. Si comparamos el costo por estudiante con relación al ingreso per-cápita en Chile es de 15.4% mientras es 17.4% en Panamá, o sea, cada panameño contribuye 13% más del ingreso nacional per cápita que los chilenos.
Uno de los factores, que alegan los docentes, que es la causa del bajo rendimiento es por la alta relación estudiante-educadores en nuestro país; sin embargo, esta realidad no está sustentada, si comparamos el caso chileno con Panamá.
En todos los niveles la relación estudiante-educador es mayor en Chile y en el ámbito secundario es el doble que Panamá; entonces este factor como causa de los pobres resultados es muy débil.
El acuerdo alcanzado entre el MEDUCA/CUM de B/90 al salario base de los educadores incrementa el esfuerzo panameño en el sector educativo público a B/.49 millones anuales al poner en ejecución plena; es un incremento de 22% sin tomar en cuenta el crecimiento vegetativo de la fuerza laboral docente.
El nivel del salario base actual de los educadores entre un vigor en enero del año 1998 y, correctamente, ellos alegan que el alza del costo de la vida había mermado el poder adquisitivo de sus remuneraciones. Para establecer la cuantía es necesario santificar el cambio en el índice de precio al consumidor (IPC) que mide el efecto de precios de la canasta básica, vestuario, vivienda, transporte, esparcimiento, etc.
El (IPC) incrementó de 11.8% desde el mes de enero de 1998 hasta el mes de junio del año en curso que, aplicado al salario base de los educadores, es ligeramente inferior a B/49.0 mensual.
El alza del precio de petróleo a 54.8% en el período comprendido, y el hecho de que está vinculado al aumento en la electricidad contribuyeron al 4.1% del incremento, o sea un tercio directo sin tomar en cuenta sus efectos secundarios en el transporte y la canasta básica.
Todos nosotros sufrimos este embate vertiginoso del petróleo que actúa como un tributo-un impuesto de los productores del oro negro. Entonces, con el aumento de B/.90 no solamente hemos perdidos por la reducción en el ingreso nacional por el efecto del tributo que se estima en unos 4% del PIB, pero tenemos que compensar a los educadores su pérdida. El resto de los panameños pierden dos veces por esta causa y la transferencia adicional de B/.40 mensual a cada un de ellos incrementa la carga, supuestamente a cambio de un mejoramiento en el sistema educativo, tarea ineludible.
El promedio nacional de escolaridad es 8.6 años para la población mayor de 24 y desdichadamente los grupos de extrema pobreza e indígena el promedio es de 3.7 años y 3.1 año respectivamente; factor robusto que explica su indigencia.
A pesar de que Panamá tiene una cobertura mayor en el ámbito de primaria, no es así al nivel secundario por la alta deserción que experimenta Panamá, o sea, más estudiantes porcentuales entran al sistema y menos salen graduados. Esto implica que la inversión se convierte en gasto porque no cumple con su cometido.
Otro problema que existe es que la cobertura pre-primaria es inferior a la de la primaria a pesar de que se ha demostrado claramente que la inversión al nivel pre-primaria, sobre todo para los grupos vulnerables, es la más rentable socioeconómicamente.
Entonces, nuestro reto es de aumentar el acceso a pre-primaria reducir la deserción en la escuela primaria y asegurar la cobertura adicional que se requeriría en el ámbito secundario.
Si pudiésemos lograr la utilización de los recursos económicos al nivel chileno, por ejemplo, tendríamos los recursos ineludibles disponibles para el equipamiento y la capacitación requerida para el mejoramiento de la educación pública.
Todos los ministros de educación reconocen que existe un desbalance en la asignación de educadores porque en algunas áreas hay más de lo necesario y en otras una insuficiencia. Por eso, no es casual que al inicio del año escolar siempre hay quejas de algunas comunidades, sobre todo aquellas de difícil acceso, de que faltan y al final genera créditos extraordinarios al presupuesto aprobado.
Esto se debe a la inmovilidad geográfica relativa que goza los educadores que genera o una gran ineficiencia en la asignación de recursos económicos humanos, similar a conceptos que existía en el Código de Trabajo antes de ser derogado en 1995. Por supuesto, esto genera mayores gastos para lograr el objetivo y por ende, conspira contra la productividad en el sector. Recuerda, si la productividad es la clave de la competitividad y mayores ingresos nacionales.
Igualmente la inmovilidad intelectual en la actualización de los educadores sin un sistema de medición científica contribuye a la baja productividad porque una vez se ingrese al sistema no hay los estímulos ni positivos ni coercitivos para superarse en las tareas de enseñanza-aprendizaje. Los ingresos del educador aumentan por mera antigüedad amparada en la inmovilidad. Mientras es cierto que mayores conocimientos redundan en el beneficio del educador, este hecho no necesariamente refleja en un aumento de la productividad en las aulas de clase. El estímulo por la superación existente es perverso porque se aumenta la remuneración al educador por la obtención de títulos universitarios, independientemente, si son vinculados a su labor docente. Los educadores alegan que pueden prestarse para la arbitrariedad y por ende lo rechaza; podría ser que no quieren ser evaluados-lo que propicia la mediocridad.
¿Vale la pena este esfuerzo nacional? De acuerdo a los últimos resultados de la Prueba de Conocimientos Generales de egresados de secundaria para ingresar a la Universidad de Panamá, hay un fracaso de 57%. Obviamente, no es por que los estudiantes no tienen la capacidad; entonces es claramente debido a la pésima calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo más preocupante es el deterioro que se observa anualmente. Los resultados de este año son peores que el año anterior, a pesar que la dificultad del examen fue diluida.
Las materias básicas como español, matemáticas, y filosofía (lógica), arrojan cifras alarmantes cuando se toma en cuenta que el mando de conocimiento está cada día más intensivo en la tecnología que exige la competencia en estas materias, como se delinea abajo:
1) Lo más preocupante es el rendimiento en la comprensión del idioma nacional. Si no pueden entender lo que uno lee en su idioma primario, es una tarea casi imposible de aprender otras materias.
2)Igualmente las debilidades matemáticas que es el lenguaje de las ciencias naturales son de condenar las futuras generaciones al atraso y pobreza.
3) Por supuesto, si no pueden leer o entender lo que lean, obviamente no tendrán la facultad de analizar y pensar y mucho menos desarrollar la capacidad creativa.
4) El inglés a todos los niveles es muy pobre; por esto se perdió la inversión del HSBC, que fue a las Filipinas, porque ni había la calidad, ni la cantidad, tampoco hubo la posibilidad de producir en un plazo prudente las necesidades del banco.
Todo esto en la víspera de la aprobación de la ampliación que proporcionaría los recursos económicos para llevarnos al primer mundo en relativamente poco tiempo. La tarea de mejorar la calidad en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje es ineludible y de urgencia notoria.
Ojalá que el dialogo para el mejoramiento de la calidad educativo logre mitigar los efectos del aumento de 49 millones de 22% en la planilla del sector educativo de tal suerte que podemos liberarlos recursos desperdiciados hoy día, de tal suerte, podemos emplearlos en el sector en las otras necesidades como computadores, laboratorios, etc. y por qué una parte como un estímulo a la docencia según su rendimiento bien medido. Igualmente, tendremos que adecuar el pensum de estudios y reforzar los métodos del proceso enseñanza aprendizaje para producir un egresado capaz de enfrentar los retos futuros: pensante, analítico, con una sólida base de formación científica tanto natural como social.
La Inversión O Gasto(?) En El Sector Educativo
Ojalá que el dialogo para el mejoramiento de la calidad educativo logre mitigar los efectos del aumento de 49 millones de 22% en la planilla del sector educativo de tal suerte que podemos liberarlos recursos desperdiciados hoy día, de tal suerte, podemos emplearlos en el sector en las otras necesidades como computadores, laboratorios, etc. y por qué una parte como un estímulo a la docencia según su rendimiento bien medido.