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La justa distribución de la riqueza

“…la pobreza y la discapacidad caminan de la mano como amigas inseparables. Se constituyen en un malévolo dúo. La pobreza es sin lugar a duda la principal generadora de discapacidad en nuestros países y a su vez la discapacidad es generadora de más pobreza”.


engo de un país pequeño en dimensiones, pero inmenso en corazón. Es llamado Centro del Mundo, Corazón del Universo, pues acoge en su seno un crisol de razas, religiones, culturas y en donde se destaca la diversidad. Panamá ha sido, es y será un lugar de tránsito y servicio al resto del mundo. Es conocido por su Canal Interoceánico, y sin embargo es más que un canal.
Traigo conmigo un afectuoso saludo del pueblo panameño y en especial de la población con discapacidad y sus familias.
En mi reciente intervención en el Decimocuarto Congreso de Inclusión Internacional celebrado en la ciudad de Acapulco, enfaticé la incongruencia existente entre los portentosos avances científicos y tecnológicos de finales del siglo pasado y los pocos cambios que se han dado en la vida de millones de personas en todo el mundo, que aun se despiertan sin saber si tendrán para comer, porque viven bajo el flagelo criminal de la pobreza y la pobreza extrema.
Esta es una realidad, que debemos enfrentar no como individuos, ni como países. El logro de una justicia social y con ella de la justa distribución de la riqueza debería ser un proyecto mundial.
Cuando en el 2002 más 180 países reunidos en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, establecieron las Metas del Milenio vimos una luz de esperanza, y esa luz brilló aun más cuando el Presidente del Banco Mundial, James Wolfenshon dijo que "a menos que las personas con discapacidad pasen a formar parte de la corriente del desarrollo, será imposible disminuir a la mitad la pobreza para el año 2015..."
Estas palabras han hecho historia, porque la pobreza y la discapacidad caminan de la mano como amigas inseparables. Se constituyen en un malévolo dúo. La pobreza es sin lugar a duda la principal generadora de discapacidad en nuestros países y a su vez la discapacidad es generadora de más pobreza.
Es urgente romper con este círculo vicioso, que ha sido reconocido por los expertos a nivel mundial en cientos de foros y en distintos escenarios. Deberíamos cuestionarnos ¿por qué, a pesar de que el mundo esta motivado a combatir la pobreza, no logramos erradicar este cruel e injusto flagelo?
Mi inquietud más grande es reflexionar y hacer que cada vez más personas reflexionen sobre este punto. Para poder combatir, disminuir o erradicar la pobreza, tenemos que dejarnos de rodeos y buscar sus raíces más profundas. Las Naciones a través de sus gobernantes deben dejar de dar soluciones cosméticas y orientar todos sus esfuerzos a las causas generadoras de más pobreza.
La pobreza se origina en la falta de educación, el poco o nulo acceso a servicios sanitarios adecuados, la falta de oportunidades de un empleo digno; en fin, la pobreza es el resultado directo de la falta de acceso pleno, por parte de millones, al disfrute de los bienes y servicios sociales.
Pero también es el resultado de la exclusión social, la discriminación y la marginación.
Desde esa perspectiva, tanto la pobreza como la pobreza extrema tienen, entonces, mucho en común con la discapacidad.
Porque prácticamente, todas las personas con discapacidad y sus familias hemos vivido o, más bien, hemos sufrido en carne propia y de manera reiterada, tanto la exclusión, como la discriminación y la marginación.
En el mundo hay 600 millones de personas con discapacidad, de los cuales el 80% vive en países en desarrollo, en donde la pobreza deambula por todas partes.
En septiembre de 2004, al asumir la Presidencia de la República, mi esposo Martín Torrijos Espino, creó la Secretaría Nacional para la Integración Social de las Personas con Discapacidad SENADIS e instaló el Consejo Nacional Consultivo para la Integración Social de las Personas con Discapacidad CONADIS; con el fin de dar atención a un tema relevante en todos los aspectos del quehacer humano: la inclusión social de la población con discapacidad y sus familias, en el marco del respeto a sus derechos humanos y la construcción de una plataforma que permitiese la equiparación de oportunidades para este sector de la población.
Esto se da con la firme decisión de abonar a la importante deuda moral y social que la comunidad tiene con este sector de la sociedad panameña; quienes históricamente han vivido en situación de vulnerabilidad y de exclusión social.
La Política de Inclusión Social que promovemos en Panamá tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida de los 370,053 panameños y panameñas con discapacidad y sus familias que viven en el territorio nacional.
El lema de este Noveno Congreso Internacional "La Comunidad y los Recursos Accesibles a Todos", se hace oportuno porque no puede haber inclusión si no hay un acceso pleno; se trata aquí del ejercicio de los derechos, pero pasando de la palabra a la acción.
Esta jornada nos debe llevar a la reflexión y al análisis de que es lo que necesitamos para alcanzar que en todas las comunidades los recursos estén efectivamente disponibles y accesibles para todos y todas.
Es muy común, al escuchar la palabra accesibilidad, pensar en las adecuaciones que el entorno físico necesita para que una persona con discapacidad pueda llegar a determinado lugar. Pero necesitamos mirar que para que una persona con discapacidad salga de su hogar y disfrute de su comunidad, satisfaga sus necesidades de salud, educación, empleo y diversión necesita mucho más que una rampa.
Pues bien, imaginemos un mundo en donde estas adecuaciones ya existen, pero aun así las personas con discapacidad no pueden disfrutar libremente del derecho al acceso a los servicios básicos y a la participación de la vida comunitaria.
Es evidente y se hace necesario, que contemos con estrategias claves en algunos aspectos como por ejemplo en salud: la rehabilitación basada en la comunidad, que asegure primero el acceso a los servicios de salud y segundo la participación de su familia y su comunidad en esos procesos.
En tal sentido debemos sentirnos orgullosos de la Resolución emanada del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud sobre: "Los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad y sus familias".
Esta resolución, que afortunadamente logramos que se aprobara el pasado 25 de septiembre, vincula la discapacidad con los derechos humanos y se constituye en una herramienta para promover y proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad en las Américas.
Este instrumento es un paso más para que la comunidad deje de visualizar la discapacidad como un problema meramente de salud y comience a abordarlo como un problema social complejo, que como tal requiere de una política pública que sea transversal y que logre sinergia por parte de todos los sectores del quehacer ciudadano.
"La Comunidad y los Recursos Accesibles a Todos" implica que identificamos ¿con qué contamos en la comunidad? ¿qué requieren los ciudadanos, incluyendo las personas con discapacidad y sus familias? Y lo importante, ¿cómo hacemos para satisfacer esa demanda social a través de un desarrollo inclusivo?
En el marco de la Política Pública de Inclusión Social por primera vez en la historia de nuestro país contamos con un Ministerio de Educación poniendo en práctica planes y programas orientados a la inclusión educativa. En estos momentos se encuentra en ejecución el Plan Nacional de Educación Inclusiva en Atención a la Diversidad, que en los últimos 2 años ha permitido que 3,000 niños, niñas y adolescentes con discapacidad tengan acceso al centro escolar más próximo a su hogar, permitiéndoles así participar con sus pares en un mismo entorno escolar.
El Ministerio de Salud en aras de hacer valer el derecho a la salud, ha dictado un decreto para ofrecer servicios de atención en forma gratuita en todas las instituciones de salud del país, a las personas con discapacidad de bajos recursos económicos.
Las personas con discapacidad también tienen derecho a un trabajo digno y como parte de las estrategias de desarrollo, la capacitación laboral, la promoción del micro crédito y de subsidios económicos, con enfoque de desarrollo humano y proyección empresarial están originando experiencias exitosas en nuestro país.
El disfrute y bienestar pleno no se limitan al acceso de los servicios de salud, educación y empleo. La comunidad tiene otros espacios de intercambio donde los niños, niñas y jóvenes con discapacidad deben tener la oportunidad de participar en actividades de recreación, cultura, deporte y uso adecuado del tiempo libre.
Me gustaría resaltar la importante y valiosa labor que por muchos años ha llevado a cabo Olimpiadas Especiales quienes a través del entrenamiento y competición deportiva durante todo el año logran que los niños, niñas y jóvenes con discapacidad intelectual sean reconocidos positivamente recibiendo apoyo de los diferentes sectores de la sociedad logrando como resultado una mejor calidad de vida y el ejercicio de sus derechos y deberes.
La señora Eunice Kennedy Shriver, tuvo la visión de iniciar este hermoso proyecto, que a lo largo de estos años ha llegado a más de un millón de atletas en 150 países alrededor del mundo.
Con este breve panorama del acceso a los servicios de bienestar, nos damos cuenta que hay, pues, un largo camino por recorrerse para alcanzar la meta de una atención plena a niños, niñas y jóvenes con discapacidad sobre la base de los derechos humanos.
Debemos empezar a caminar por ese sendero cuanto antes. Y eso es, sin que quepa lugar a dudas, un proyecto mundial en el que intervienen los Estados en general y los gobiernos en particular.
Este ha sido un año de muchos logros en el tema de la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad y sus Familias; como ya mencione en la Organización Panamericana de la Salud OPS se dicta una resolución sobre "Los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad y sus familias", en la Organización de Estados Americanos OEA es declarado el "Decenio de las Américas por los Derechos y la Dignidad de las Personas con Discapacidad 2006 - 2016" y en las Naciones Unidas se concluyeron las sesiones sobre la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad.
El Estado Panameño como muestra del firme compromiso con el tema de la discapacidad, ha elevado, ante la OEA, una propuesta para la creación de una Secretaría Ejecutiva para el seguimiento y monitoreo de las acciones que los Estados Partes inicien en el marco de la Década Americana de la Discapacidad.
Hemos ofrecido nuestro auspicio y nuestro país para ser la sede de dicha oficina, que deberá tener como fin, asegurar que todas las acciones que se emprendan sean efectivas en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias.
Como seres humanos, las personas con discapacidad son poseedoras de derechos. Nos corresponde, desde los espacios de poder político y desde la sociedad en general, garantizar para ellos y ellas su pleno ejercicio.
Muchas gracias.
Nota del Editor: Recientemente, en Washington, se ha realizado el 9th INTERNATIONAL CONGRESS on Community Services for Children, Youth an Families with Special Health Care Needs: “Community Access and Resources for Everyone. Vivian Fernández de Torrijos, Primera Dama de la República, pronunció el discurso que reproducimos a continuación.


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260838
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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