El panameño, en general, tiene limitaciones a la hora de usar el idioma. Cuenta con códigos muy particulares para comunicarse verbalmente. Códigos que solo maneja su interlocutor. Tiende a usar monosílabos, acortar las palabras y a usar onomatopeyas para expresarse. Pero cuando se trata de escribir, "paradójicamente", quiere tomar en cuenta las reglas de gramática, ortografía que recuerda? que maneja también con limitaciones, pero con respeto; se preocupa en muchos casos porque la comunicación sea clara.
Pasa con periodistas (prensa) y "escritores" (literatura de creación). Debo decir que mientras más alto es el estrato más pronunciado es el analfabetismo. Si algo nos hace falta sería contar con una conducta lectora, el hábito (de leer) haría al monje, lo que viene a ser un proceso que debiera empezar en las escuelas, las casas. Pero bien se sabe del analfabetismo funcional de los mismos docentes.
Conmover es la palabra que suelo usar cuando busco un propósito para lo que escribo. Creo que soy un ecléctico, viajo a media máquina y como cualquier todoterreno, llevo varios registros, pero el destino final es conmover. Mis temas, los mismos de siempre: las tres heridas de las que habla Miguel Hernández. La máxima: no perder fondo por buscar la forma, es mi mascarón de proa.
La literatura de Panamá fue de imitación al principio de la centuria pasada. Luego de exploración del alma nacional barnizada de criollismo. Hacia la mitad del siglo, los movimientos sociales la arrebatan y se consagra, por mucho, a lo social y antiimperialista. Luego se convierte en documento, testimonio. Más tarde se concentra en relatar la propia vivencia, los malestares personales. Se decanta, y regresan vinos viejos a los odres nuevos.
La literatura panameña no camina, repta. Hay golondrinas, pero el verano es crudo? Aunque se puede decir que ella ha caminado en los pasos de nuestros clásicos. El asunto es un dilema de alternativas ciegas. Como el cuento de la Cucarachita Mandinga: Si lo compro en tela se me gasta? Se necesitaría mucha presencia en diversos espacios, publicidad, respaldo institucional, organización de los escritores.
Enfocaría cualquier esfuerzo en la literatura anterior. Vender libros es relativamente fácil. La gente compra libros. Cada quien tendrá sus razones, pero se adquieren libros en las librerías, feria del libro?
El asunto es la lectura. Además está la necesidad de formar críticos, comentaristas del arte, orientadores del gusto, desahuciadores del mal gusto.