Quise iniciar con este título, consciente de que nos llama más la atención las malas noticias que las buenas, pero quiero enfocar este artículo de la forma más positiva posible, con el único fin de que las personas que dirigen nuestro país y la educación pública puedan ver un enfoque diferente de la solución al problema que tiene la educación pública en Panamá.
Soy un ingeniero, graduado en la Universidad Tecnológica de Panamá, graduado de un colegio público y de una escuela pública en el interior del país. Así que tengo suficientes años en el sistema educativo como para confirmarles mis apreciaciones acerca del problema de la educación en nuestro país. Quisiera partir usando una norma propia de la formación de los ingenieros, que muestra cómo todo problema tiene diferentes formas de solucionarse, y es este principio el que quiero esbozar, existen diferentes formas de solucionar el problema de la educación pública en el país, y yo voy a mostrar una forma simple, rápida, para enfocar el problema real, y aplicar los pasos necesarios para que este país sea el orgullo en educación pública en toda la región latinoamericana.
Debemos partir identificando cuál es el verdadero objetivo de la educación pública en nuestro país, y empecemos por los más obvio y lo que ha sido una constante en los últimos 50 años de vida republicana, así que partamos haciéndonos unas preguntas básicas: ¿tenemos educación pública para darle empleo a 40,000 educadores?, no creo, ¿para darle trabajo a otros 20,000 funcionarios administrativos?, no lo creo, ¿para crear un botín político para los gobernantes?, tampoco creo que esa es la razón. Creo que las verdaderas razones son crear un país, donde cada niño o niña sin importar su origen o ubicación geográfica en el país tenga las mismas herramientas para desarrollarse y convertirse en hombres y mujeres de bien para la sociedad. Y con esto en mente debemos hacer lo necesario para lograrlo, porque no existe forma mágica para sacar a un pueblo de la pobreza o la ignorancia, si no es a través de la educación.
Estas ideas no son nuevas, y me atreví a ponerlas en papel en estos momentos, porque creo que ahora sí pueden caer en terreno fértil, ya que los últimos Gobiernos solo han manejado el Ministerio de Educación como botín político y no han hecho ningún cambio importante en la educación por el temor de enfrentarse a los gremios de educación, a los cuales les dedico un párrafo en este escrito.
Pero sin más demoras, vallamos a la solución que a leguas es obvia para muchos panameños en este país.
Primer paso:eliminar los dobles turnos en todas las escuelas públicas del país.
Algunos de ustedes dirán por qué ese es el primer paso. Bueno, les explico una simple realidad. Mi hija que tan solo tiene 8 años y que asiste a una escuela particular recibe más horas semanales de Matemáticas e Inglés que cualquier estudiante de sexto año de cualquier colegio público del país. Esta realidad nos dice que si queremos aumentar las horas de materias para los estudiantes en escuelas públicas necesitamos aumentar las horas de clases dictadas por día, y eso no lo podemos hacer si los chicos tienen que salir a la fuerza, porque nuevos estudiantes ocuparán las mismas aulas minutos después.
Esto debe ser una cruzada que bien nos puede costar los ingresos del canal por un año, qué mejor obra que invertir 700 millones de dólares en crear 50 o 100 nuevas escuelas para que los estudiantes puedan dar más horas de clases diarias. Ese año podemos dejar de construir tantas carreteras o puentes, ya que de que nos sirve tener una ciudad cosmopolita si tenemos los más altos índices de delincuencia y desempleo y nuestros jóvenes no encuentran trabajos bien remunerados, porque no tienen los conocimientos necesarios.
Detallamos algunos beneficios de tener solo un turno a nivel nacional:
Aumentamos la cantidad de horas de clases para mejorar los conocimientos en materias como Matemáticas, Inglés, Español y Ciencias Sociales.
Alejamos a los jóvenes de los peligros de las pandillas y la ociosidad al dedicarlos más tiempo al estudio.
Podemos implementar planes de nutrición en las escuelas que obliguen a los estudiantes a recibir alimentos a cambio de más horas de estudio.
Reducimos los tiempos libres de los estudiantes y mejoramos su proceso de estudio con programas de estudio dirigido en las escuelas a estudiantes deficientes o problemáticos.
Creamos escuelas y colegios cerca de las áreas pobladas, lo cual eliminaría horas de viaje en nuestro malsano transporte público, y se descongestionaría en consecuencia el mismo y las calles de la ciudad.
Generamos ingresos y apoyamos la economía de sitios de alta concentración de familias, promoviendo que los propios padres de familia sean empleados en la construcción de las nuevas escuelas y colegios.
Igualamos los horarios escolares de las escuelas públicas con las escuelas particulares para acabar con la brecha existente entre los estudiantes de ambos sectores.
Segundo paso:Cambiar el plan de estudio de las escuelas y colegios a nivel nacional. Con más horas de clases diarias podemos entonces aplicar mejores planes de estudio, mucho se habla de un plan versus otro y en eso se pasan los gremios toda la vida sin presentar ofertas concretas. ¿Quieren que les diga algo cierto? No tenemos por qué inventar la rueda, la solución es fácil y obvia si existe voluntad. Les pongo el ejemplo de nuestra realidad.
Las mejores 20 escuelas particulares del país gradúan estudiantes que estudian en la actualidad en las mejores universidades del mundo. Desde Harvard, MIT, Duke, entre otras, y esos estudiantes compiten cara a cara con estudiantes graduados de las mejores academias en Estados Unidos, entonces yo me pregunto si ya sabemos hacerlo en la educación particular por qué tenemos que inventar la rueda en la escuela pública. ¿O es que el plan es mantener a la población pobre de este país bajo la sombra de la ignorancia y falta de oportunidades para poder controlarla mejor? No me extrañaría que esas fueran las intenciones de Gobiernos pasados.
Así que ya tenemos la solución al problema de los planes de estudio, copiamos el plan de estudio de estos 20 centros educativos y los aplicamos a los colegios y escuelas públicas de todo el país. Nuevamente golpeamos de forma directa la brecha existente entre las escuelas públicas y particulares.
Tercer paso:Cambiamos el enfoque de maestros y profesores.
Les confieso que en todos mis años de educación pública en este hermoso país, sólo me puedo quejar de un solo educador, la verdad fue el único que considero deficiente y tal vez eso tiene que ver que como me gradué en un campo de nuestro país, las autoridades educativas jamás pensaron que era necesario tener un buen profesor de química en mi secundaria. Al punto que quiero llegar es que la mayoría de los maestros y profesores de este país son gente comprometida, dedicada y con un alto grado de estima y labor social; ellos no son parte del problema, ellos son parte de la solución.
Preguntémosle cuántos de ellos quieren que sus hijos sean condenados a una vida mediocre, porque no reciben una educación de primer mundo, les sorprendería ver las respuestas, ya que sus hijos también van a escuelas públicas.
El problema se localiza de una forma simple y está en las manos de los dirigentes educadores actuales. Yo me hago estas simples preguntas: ¿Por qué estos dirigentes en los últimos 19 años de vida democrática nunca han hecho una huelga, por ejemplo, para aplicar los pasos uno y dos de este escrito?, ¿Por qué ellos no practican la democracia interna y postulan maestros y profesores nuevos para cada elección y se evita perpetuar a personas que han demostrado con creces que no tienen el conocimiento para dirigir a un gremio que debe preocuparse por la educación de los niños de nuestro país, y no solo por su bolsillo y prebendas políticas con cada nuevo Gobierno?
Así que yo considero que contar con los maestros y profesores en esta cruzada para corregir la mala educación de Panamá es de lo más fácil, solo tenemos que llamar a la mesa a los correctos y evitar que los que se han enquistado como dirigentes sigan actuando de forma egoísta y en beneficio propio, mientras los hijos de nuestro país siguen hundidos en la ignorancia y la falta de oportunidades a futuro.
Finalmente, quisiera decirle a cada uno de los lectores, sean personas particulares, funcionarios de gobierno, entidades educativas y a cualquier otra persona que le interese el futuro de este país, que nos unamos con un solo objetivo y es poner a Panamá en la lista de países de primer mundo como plan a largo plazo. Y esto solo lo podemos lograr si hacemos el cambio en la educación que todos esperamos.
Espero, como dije al principio, que estas sugerencias lleguen a terrenos fértiles con este nuevo gobierno en el que todos tenemos puestas nuestras esperanzas. A propósito, si nos van a subir del 5% al 7% el ITBMS creo una excelente idea usar ese dinero para la beca universal que propone el Gobierno, así obligamos a los padres a mantener a los adolescentes en el colegio y disminuimos la brecha educativa y reducimos la delincuencia a futuro.