Por lo que respecta a tácticas de distracción, el partido del domingo pasado entre los Patriotas y los Potros resultó genial.
Este encuentro no pudo haber llegado en mejor momento para la NFL y todos seguimos el juego: los medios lo bautizaron como "Súper Bowl XLI½", las personas lo siguieron desde casa, y ambos equipos jugaron lo suficientemente bien como para que todos queramos una revancha.
Lo más importante es que hizo olvidar a todos, por lo menos temporalmente, el bajo nivel de juego en el resto de la liga. Hay tantos equipos miserables por ahí ahora, que ha sucedido algo milagroso; algunos equipos pésimos han logrado pasar por equipos buenos.
En la NFC Oeste, los Seahawks lideran la división con marca de 4-4. No hay nada que se pueda decir sobre este equipo más que es un grupo mediocre e inconsistente, que se beneficia de jugar en una división con dos de los más miserables, los Rams y los 49ers.
El nivel de juego en la AFC Oeste está bien tipificado por los Broncos, quienes han permitido casi el doble de puntos de los que han anotado, pero con marca de 3-5 están a un solo juego del liderato divisional.
Tampa Bay no es buen equipo, pero lidera la NFC Sur con marca de 5-4, y una ojeada a su calendario --Atlanta dos veces, Houston-- indica que probablemente ganarán cinco de sus últimos siete juegos para terminar en 10-6.
La teoría es que actualmente hay 13 equipos insufribles de mirar. Son horrendos, miserables, pésimos, pero cuando se trata de jugar todo es posible.