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La noche mágica de Marcos Sánchez

El equipo istmeño jugó a su ritmo, él condujo los hilos y se ganó los aplausos del público con cada una de sus jugadas. El volante del DC United es el nuevo gran ídolo de la afición.


Eduardo González (eduardo.gonzalez@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En cada noche mágica siempre hay un héroe, un jugador que se lleva los elogios, del que todos hablan maravillas al final del encuentro, un futbolista al que seguirías viendo sin ningún problema después de 90 minutos, un personaje que hace valer cada centavo que pagaste por una entrada.

La noche del martes, en el Rommel Fernández, brilló con luz propia un sabio de la pelota, un genio. Pequeño de estatura, pero gigante de alma. No con la contextura de un atleta promedio, pero con el fútbol suficiente para hacer olvidar sus carencias físicas.

 

No utilizaba sobre su espalda el número “10”, el número de los elegidos. Utilizaba en su dorsal el “8”, que se le veía inmenso, mas no le pesaba.

Este es Marcos Sánchez, el nuevo “Mago de Oz” del balompié panameño, el que hizo que la Roja jugara a su ritmo ante Honduras.

El ahora mediocampista del DC United transmite la frialdad de su personalidad, mirada y voz a su juego. Verle tomar la pelota y pisarla te da paz, te relaja, es como una sesión de yoga.

 

Sánchez movía el esférico de un lado al otro y dejaba a cuantos hondureños en el camino quería. Jugaba a otra velocidad, como en cámara lenta, al ritmo de “Matrix”.

Quién iba a imaginar que este futbolista, que parece todo menos deportista, fuera el dueño de la sinfonía istmeña ante los catrachos, cuando hace pocos meses esquivaba patadas y alegraba a la gente con su elegancia dentro del campo en la Liga Panameña de Fútbol, con el Tauro FC. Quién pensaría que Sánchez llegaría algún día a ser el conductor de Panamá, sentando en el banquillo a tres legionarios de mucho peso como Armando Cooper, Rolando Escobar y Nelson Barahona, tres buenos elementos que, en estos instantes, no les queda otra cosa más que emular a lo que hacen todos los amantes del buen balompié: levantarse y aplaudir a Marcos.

De este volante nacieron casi todas las jugadas más vistosas y peligrosas del combinado canalero, ya fuera en asociación con el defensor Lionel Parris, en una salida limpia desde su terreno, o escondiendo la pelota entre sus bendecidos botines, de los cuales salía música y poesía.

 

Blas Pérez, Luis Tejada y Felipe Baloy, entre otros, continúan siendo los referentes del equipo, los hombres con experiencia, y nadie duda de eso; pero, en la actualidad, tampoco nadie puede dudar de lo afortunado que es Panamá en tener a este futbolista que, con certeza, en el pasado, en algún momento de su carrera, fue despreciado por la vil mentira de que, en este deporte, el tamaño sí interesa.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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