LA LLUVIA CAYÓ anoche sobre París como complemento de la segunda "Orejona" que conquistó el F. C. Barcelona tras vencer en la final de la Liga de Campeones al Arsenal 2-1.
Ambos conjuntos brincaron a la cancha sobrecargados de ansiedad, nerviosismo, incapaces de controlar sus propias emociones y no es para menos, ya que sólo dos jugadores de los 22 (Giuly y Deco) que estaban en el campo, habían disputado una final de este torno.
Muestra de ello fue la primera jugada de peligro protagonizada por el capitán y corazón del Arsenal Thierry Henry, quien estrelló su remate en el pecho del portero catalán Víctor Valés, en el minuto tres.
Arsenal jugó con un hombre menos desde el primer tiempo como consecuencia de la expulsión del portero alemán Jens Lehmann, tras una falta sobre el camerunés Samuel Eto´o.
El mágico encanto del estadio St. Denis se envolvió con el encanto de la estrategia de ambos equipos. El Barcelona de Frank Rijkaard intentó salir siempre, arrollador, pero se encontró con un rival bien planteado que les ató las manos, las piernas pero no detuvo su ambición, mientras que Arsen Wenger, que hizo lo que mejor sabe, aguantar y buscar el contra ataque con Henry, que lució muy errático.
Cuando el encuentro se jugaba más en el medio del campo una descolgada por la banda derecha, produjo la falta del central Carles Puyol sobre Eboué. La ejecución de la misma la realizó Henry al centro, templado y llegó el más alto de la cancha, Sol Campbell, quien remató a la derecha ante el estoicismo del meta catalán y puso a soñar a los "Gunners" con la copa en su primera final.
Con la ventaja de un gol terminó la primera mitad ante el delirio de los ingleses que no paraban de cantar, pero la historia cambiaría en el complemento cuando el Barcelona se iba a provechar del desgaste del Arsenal, por jugar con un hombre menos y los desaciertos del portero suplente, Almunia.
Si bien es cierto que el Barcelona durante la liga española y las rondas prevías de la competición europea, los blaugranas se vieron ayer desdibujados, sin argumentos futbolísticos y levantó la orejona con más ganas, ambición e ímpetu que con el buen fútbol que lo caracteriza.
Reza una regla no escrita en este deporte que el que no hace los goles, ve cómo se los hacen, eso le ocurrió al Arsenal que mantuvo la pelota, las llegadas y las mejores opciones para marcar, pero fue el sueco Henrik Larsson, quien iba a protagonizar de la remontada catalana.
Larsson apareció dos veces, la primera por el lado izquierdo para filtrar un pase certero a Eto´o (76), quien remató ante la mala actuación de Almunia, que vio como la pelota se coló entre su cuerpo y el poste. El Barcelona no iba a esperar mucho para poner el último clavo en el ataúd inglés.
El sueco puso la pelota en el callejón para que Juliano Belletti, recién ingresado al campo por Oleguer, rematara de pierna derecha y la esférica se le iba a ir entre las piernas a Almunia, en su segundo error del partido.
Esta es la segunda copa del Barcelona en 107 años de historia escrita. En las canchas de fútbol la felicidad se tradujo en su himno: Azulgrana al viento, un grito valiente, tenemos un nombre, lo sabe todo el mundo: Barça!, Barça !, Baaaarça !
"La orejona" vuelve a Cataluña
La segunda copa del Barcelona fue conquistada en el estadio Saint Denis (Stade de France).