Deportes

La palabra de Dios y el arte al servicio de todos

Los jóvenes están siendo víctimas de la mediocridad que vive la sociedad, que es extremadamente pragmática y eso es lo que se le está enseñando a los jóvenes. Si los padres son así, los hijos serán así.


A  orillas de carretera, que pasa detrás del antiguo aeropuerto, se yergue la iglesia San Antonio de Padua, en Tocumen.  Leonel Méndez, párroco de esta capilla, es el guía espiritual de la comunidad. Además es  pintor y escultor, por lo tanto siempre tiene actividades que hacer y, por supuesto, verdades que proclamar.

Él acepta gustoso la solicitud de una entrevista para hablar sobre su arte, su vocación y los problemas de Tocumen, un corregimiento que ha estado en el foco de la atención pública por los episodios de violencia y muerte que se han dado en tiempos recientes; pero advierte que el encuentro debe producirse antes de la 1:00 de la tarde o después de las 2:00.

¿La razón? , a la 1:00 hay que enterrar otro muerto, al igual que lo hizo el día anterior y seguramente tendrá que hacerlo mañana.

 

“Todos los días hay un muerto aquí debido a la violencia en el sector”, asegura el sacerdote de origen nicaragüense, quien llegó a las playas panameñas a los 10 años, enviado clandestinamente por su madre para evitar el servicio militar obligatorio que había impuesto el gobierno Sandinista, por allá por 1979.

El padre Leonel es un hombre polifacético, ya que aparte de su amor  por lo sagrado y la pintura, también disfruta de los deportes y, aunque parezca extraño, desde muy chico le apasiona el boxeo.

Recuerda que eran las 12:00 de la noche cuando salió huyendo de Nicaragua y eso coincidió con la primera pelea entre su compatriota Alexis Argüello y el estadounidense Aaron Pryor. Esa noche tuvo dos razones para llorar: la tristeza de abandonar su país y su familia con tan solo 10 años y escuchar en el camino la caída de “El Flaco Explosivo”, como le decían a Argüello.

 

Pero eso es cosa del pasado. El padre Méndez entiende ahora que todo lo ocurrido es  parte de la misión que Dios tenía para él e incluso manifiesta con regocijo que cumplió con el deseo de su madre, quien soñaba tener un hijo artista y otro sacerdote.

Su visión de la realidad.  Después de recibirse en el Seminario San José en 1999, Leonel Méndez ha desarrollado su labor sacerdotal en La Chorrera, Calle 50, Los Andes y actualmente  en Tocumen, donde le correspondió ser el primer diocesano que está al frente de la parroquia, ya que antes estuvieron el padre jesuita Néstor Jaén (q.e.p.d)   y posteriormente los Capuchinos que fueron los religiosos encargados de la iglesia San Antonio de Padua hasta que decidieron devolver la parroquia al Obispo.

Atribuye los muchos  padecimientos de la sociedad actual al  problema de la pobreza. Comentó que no se trata solo  de la pobreza material, sino la espiritual, que  se traduce en “la incapacidad de poder asumir responsablemente los problemas”.

 

“Los  jóvenes necesitan una oportunidad, pero también necesitan que los promuevan”, dijo  y agregó que “la peor pobreza  es la mediocridad de las personas”.

“Por no saber la misión del hombre en la tierra se ha hecho (el hombre) un Ser egoísta, indiferente y mediocre”, sostuvo.

Métodos.  Inmerso en la tranquilidad y el ambiente de reflexión que le proporciona el lugar en donde una hora  más tarde oficiaría una misa para darle el último adiós a otro vecino de la comunidad, el padre Leonel Méndez contó que  recientemente estuvo conversando con un miembro de la  Policía Nacional el cual le señalaba que no se soluciona el problema metiendo presos a los que matan, porque cuando se les pregunta por la familia, hay  un ciclo que repite casi de manera invariable:  la madre está muerta y el papá está preso, por lo tanto, viven con la abuela.

 

“Ellos son víctimas de la ignorancia que sufre el pueblo”, sentencia y acusa que  “al gobierno no le interesara el país, el pueblo, los jóvenes, la sociedad, porque si fuera así, hiciera proyectos reales para eso; reforzaría la educación”.

Lamentó que los jóvenes de hoy no sean proactivos: “Si tú hablas con los jóvenes no tienen iniciativa; incluso, ya no tienen fuerza,  ese ímpetu que antes distinguía a la juventud que iba al frente en todo ya no se ve”, afirmó con melancolía.

“Están siendo víctimas de la mediocridad que vive la sociedad, que es extremadamente pragmática y eso es lo que se le está enseñando a los jóvenes. Si los padres son así, los hijos son así”, concluyó.

Religiosidad popular.     Leonel Méndez aseguró que la fe la adquirió de su madre y explicó que cuando se desempeñó como diagramador de la revista Caminante con el padre José Bárcenas se le preguntaba cómo podía hacer para que el resto de las personas conociera a Jesucristo. 

“Uno personalmente lo puede hacer, con una familia, etc; pero yo lo quería hacer más íntimamente  y por eso tomé la decisión de entrar al seminario y dedicarme en la totalidad a la Iglesia y a Jesucristo”, manifestó.

Él entiende las expresiones de religiosidad popular, aunque confía que la gente vaya madurando en la fe.

“Eso lo hemos heredado de los primeros evangelizadores españoles que al encontrar un pueblo primitivo, una forma de evangelizarlo era por medio de las imágenes, esas fiestas populares; pero la fe verdadera tiene que evolucionar. Un hombre no puede hacer ese tipo de sacrificio de ir hincado en una calle, porque ya el sacrificio lo hizo Jesucristo; ya él murió por todos”,  acotó.

“Nuestro pueblo es bien sensible. Psicológicamente hablando la sociedad panameña es buena. Yo no estoy de acuerdo con la Teletón 20-30, porque a mi juicio es inmoral, pero me impacta cómo la gente quiere limpiar su conciencia dando.

Esa es la realidad de nuestro pueblo, pero frente a ella hay que ayudar a que salga y caminemos más fuerte en la fe. La fe madura es aquella que nos lleva a que asumamos un reto en la vida. Y el verdadero deseo de Dios, que todos los panameños vivan dignamente”, añadió.

“No sólo los diputados y el Presidente, sino los indígenas panameños  deben ser tratados como seres humanos y se le debe promover desde su cultura. Los negros, un centro comercial grandísimo como lo es Colón, y la gente vive mal, eso no es de Dios. Entonces de qué vale que caminen la procesión y vayan a misa si son insensibles ante el sufrimiento de los demás. La verdadera conversión es cuando se empiece a trabajar por los demás”.

A su juicio una situación parecida ocurre con los jóvenes.  De nada  sirve que los metan en la cárcel, lo que hay que hacer es programas para que esos padres y esas madres se puedan educar y no abandonen a sus hijos.

“A mí me toca ver cantidad de muchachos que no tienen mamá, papá y la misma sociedad los lastima. Poniéndoles un prototipo de malo, ayer lo decía en la misa; hicieron una batida, se llevaron cuatro muchachos;  a los blancos los soltaron y quedaron los negros, ¿entonces sólo los negros son maleantes? Es la persona, el ser humano que está herido, golpeado y enfermo, tenemos que corregir muchas cosas: el racismo, el clasismo, vivimos nosotros mismos lastimándolos”, lamentó el padre Méndez.

Visión de la espiritualidad. En toda la cuidad y a nivel nacional, hay organizaciones religiosas de todo tipo, lo cual pudiera verse como un positivo arraigo de la necesidad por  buscar a Dios.

Al respecto el sacerdote reflexiona así: “Hubo una época en la cual se llegó a la conclusión de que la Iglesia  es una fuerza grande, entonces en EE.UU. se vio eso y comenzó a construir iglesias”.

Existen grupos que se forman de la noche a la mañana y  para mí son  grupos  religiosos que, así como nacen, se acaban, porque no tienen ninguna seriedad,  pues la fe verdadera es un compromiso social que me enseña que aunque tenga que enfrentarme a la muerte, debo trabajar por la sociedad. No obstante, esos grupos se dedican a adormecer, a crear fanáticos, y Jesucristo no fue un fanático, fue un revolucionario del amor”.

Arte e iglesia.    Leonel Méndez está convencido de que Dios escuchó las oraciones de su mamá.

“Ella pidió un hijo que fuera artista y un hijo sacerdote. Yo veo realizado el sueño de mi mamá, a mí el arte me apasiona; lo llevo en la sangre y plasmo en la pintura lo que yo soy”, explica.

Testimonio de lo anterior es tangible en la fachada de la iglesia de la comunidad de Los Andes N. 2, en San Miguelito, donde además de la entrada principal que está hecha con piedras que recogió la comunidad, también hay varias esculturas de madera, metal y concreto que tomaron forma con sus manos, durante los 5 años que estuvo al frente de esa parroquia.

Sus conocimientos sobre  bellas artes los afinó en la escuela de Artes Plásticas del Instituto Nacional del Cultura, donde  estudió de noche, mientras en el turno diurno,  en el colegio Artes y Oficios,  terminaba el   bachillerato en construcción.

Como todo artista, también ha sido objeto de críticas, las cuales dice comprender y aceptar.

“A mí no me importa lo que la gente juzgue de los cuadros, pero sí me siento en paz con las pinceladas, con los colores, con los trazos fuertes que van como marcando la fuerza que hay en el hombre para cambiar una historia. Yo creo que el primer artista es Dios, Él es el que plasmó el verdadero arte en el ser humano, en la naturaleza; por eso, para mí el hombre que no es artista, que no ama el arte, ni siquiera va a llegar a conocer a Dios”, reflexiona.

El padre Leonel Méndez pinta cuadros  en abstracto, figurativos y hasta surrealistas.

“Incluso se han escandalizado porque pinto mujeres desnudas”, dice a la vez que explica que “en el desnudo está el arte, la belleza; no hay nada más precioso que un desnudo en una sala. “Yo he pintado varios”.

“Para mí, el arte es el que hace al hombre”, acentuó.

“Yo pinto todos los días para no perder la práctica, y todos los días me siento inspirado. En el carro llevo papel y voy haciendo bocetos, y cuando llego a casa, les doy forma. Todos los días preparo telas, mancho y voy cocinando la idea hasta que veo surgir algo que me interesa”, describe.

Hay esperanza.  Los católicos panameños, comprometidos, van caminando y yo digo que la iglesia católica va dando pasos muy firmes y se ve en las iglesias como se va tomando conciencia, incluso hay gente interesada en que se le explique cómo formar grupos, creo que la iglesia va caminando.

A propósito del carnaval.    En estos días que un número significativo de panameños se dispone a participar del carnaval, Méndez señala que: “Recordemos que somos cristianos y el cristiano debe ser testimonio en todas partes. Si van a los carnavales,  tengan un comportamiento digno y eviten beber licor, ir a velocidad y, sobre todo, que no se duerma la conciencia en esos días porque la sociedad tiene problemas reales como la seguridad, la corrupción y la pobreza, que seguramente seguirán allí después de que termine la farsa”.


fecha edicion
old id
372361
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América