SIEMPRE hay fieles fanáticos que tratan de hacer la diferencia. Son fanáticos de corazón, así como se quieren mutuamente, muestran amor por el fútbol panameño.
Son ellos Sergio Castillo padre y su hijo del mismo nombre, de 14 años, quienes viajaron desde Panamá y llegaron a San Salvador el pasado sábado en la noche.
Ayer, apoyaron a los canaleros en el partido ante Honduras en el estadio Cuscatlán, y estarán también el martes cuando Panamá juegue con Costa Rica. El más pequeño de los dos Sergio, viaja por primera vez para apoyar al onceno nacional fuera de tierras panameñas.
"Sentimos que la selección necesita apoyo, estoy de vacaciones en mi trabajo y pude venir", dijo Castillo padre. En el Cuscatlán, los dos hinchas panameños parecían "una aguja en un pajar". Sin embargo, no cabe duda de que hacen la diferencia y eso hay que reconocerlo.
El señor Sergio, que trabaja en el Comité de Seguridad del estadio Rommel Fernández, hizo su esfuerzo para pagar el viaje, la estadía, entradas y hospedaje para él y su hijo con sus propios medios.
Antes hizo la misma travesía en la pasada Copa de Oro en Miami, donde fue con unos amigos.
Pero Sergio es un fanático de antaño. Desde 1992, empezó a apoyar a la selección panameña fuera de fronteras. En aquella ocasión, cuando jugaron en Costa Rica con la selección de ese país.
"Muy contento de apoyar a la selección acá. Primera vez que veo un partido de Panamá en el exterior y estoy feliz", afirmó Sergio Jr., que tenía puesta la camiseta de Felipe Baloy.
"Para mí, es el mejor jugador que tiene Panamá ahora mismo", así se expresó del jugador del Monterrey de México.
La "sele" no estuvo sola
No es la primera vez que el señor Rodríguez viaja al extranjero, para seguir al equipo nacional.