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La televisión como afluente de la corriente imbecilizadora


Aunque uno haya aprendido que el esfuerzo y la lucha personales suelen ser nugatorios cuando lo que se persigue es llevar alguna idea a la conciencia de la comunidad, a veces llueven del cielo algunas armas contundentes, argumentos nacidos de la experiencia abrumadora que se ha vivido o se vive en otras tierras, y el acicate del deber se acentúa con una fuerza que no deja que uno se quede con los brazos cruzados.
Así, cuando me tocó ver, en la televisión española, el reportaje de Antena Tres sobre la escalofriante moda del “botellón”, recordé unas estadísticas oficiales que revelaban que, en España, a fines del Siglo XX, el 75 por ciento de los fracasos en las escuelas secundarias se debía a DESCONOCIMIENTO DE LA LENGUA ESPAÑOLA y el 58 por ciento de los estudiantes de secundaria no tenía capacidad de análisis debido a su DESCONOCIMIENTO DE LA LENGUA ESPAÑOLA.
¿En qué consiste el llamado botellón? Pues nada menos que en numerosos grupos de jóvenes de menos de 18 años (y hasta de 13 y 14) que compran bebidas alcohólicas fuertes e incluso alcohol puro para mezclarlo con jugos o gaseosas y amarrarse las grandes borracheras sin recurrir a los bares porque en ellos la ley prohíbe servir a los menores de edad. En todas las grandes ciudades españolas se están dando esas convocaciones al botellón incluso a través de la mensajería de Internet, y las autoridades no pueden hacer más que evitarlo en plazas y parques, ya que es imposible contar con recursos suficientes para vigilar las calles aledañas. En Granada, donde no han prohibido el "botellón", hace poco hubo una noche de "botellón" con veinte mil jóvenes entregados a la embriaguez, y un saldo de varios apuñalados. Hasta hubo que llamar ambulancias para llevar al hospital a los que no tenían hígado suficiente para asimilar el ataque del alcohol etílico.
También en otros países europeos, donde la educación ha descuidado el desarrollo de la facultad del lenguaje como es debido, hay porcentajes alarmantemente elevados de jóvenes que sólo piensan en el anonadamiento de las músicas estridentes, de la droga y del alcohol, con crecientes índices de delincuencia y delitos cada vez más graves, incluyendo verdaderas atrocidades, o bien, en el mejor de los casos, se observa un rechazo total de los valores universales que han forjado la historia y las tradiciones culturales de esos pueblos. Incluso en Rusia, con todo y sus veinte millones de muertos en la guerra contra el fascismo, está surgiendo un movimiento fascista al igual que en Alemania y hasta en Francia.
Si volvemos ahora a la realidad nacional, a las cifras terribles de fracasos en los exámenes de admisión de las universidades locales, a la facilidad con que se forman grupos de protesta que siempre acaban en vandalismo, al aumento de madres o abortos en la primera adolescencia, a la proliferación de delitos y crímenes sangrientos, muchas veces espeluznantes, en un país donde hace medio siglo un asesinato era algo que conmovía a la comunidad entera, no es posible dejar de atribuir las causas al analfabetismo funcional que se está entronizando debido a una orientación de la educación que no propicia el desarrollo de la facultad del lenguaje, aunado a la ausencia de espectáculos que enaltezcan y eduquen en los canales de televisión.
Si pensamos que todas las actividades mentales elevadas, como analizar, juzgar, decidir, raciocinar y pensar, se realizan con lenguaje y se dan en lenguaje, en palabras ordenadas y coherentes, tenemos que colegir que, cuando sólo han adquirido un lenguaje limitadísimo y sin reglas, el niño y el joven quedan con una definitiva incapacidad para razonar, para desarrollar una moral propia y para asimilar los principios que rigen la vida en una sociedad civilizada.
Ahora bien, con el nivel degradante en que se encuentra la televisión, en que cada día predominan más y más los espectáculos de violencia y de libertinaje, de perversiones sexuales y de apologías del delito con las correspondientes recetas que enseñan cómo es más fácil cometerlos, ¿qué puede esperarse de la generación que se está formando si la que la precedió muestra ya síntomas claros de descomposición moral e intelectual?
En los países más adelantados hay mecanismos para conjurar ese proceso por lo menos en una minoría que pueda mantener cierta cohesión social y una semblanza de orden. En ciudades alemanas, por ejemplo, se encuentra uno letreros que dicen: "La televisión hace mudos a los niños", en Francia, en Inglaterra, en Italia, en los países escandinavos y en el Japón hay canales de televisión realmente educativos, y en algunos se ha legislado para que los canales privados incluyan un porcentaje de programas serios, preparados como vehículos de transmisión de los grandes valores culturales, artísticos, religiosos y científicos.
Además, paralelas a las escuelas que no dan ninguna importancia al lenguaje, hay otras en que un estudiantado minoritario puede adquirir un dominio pleno del propio idioma y familiarizarse con lo mejor de la tradición occidental en todas las disciplinas, de modo que la sociedad siga generando elementos que la conduzcan y la gobiernen llegado el momento. ¿Será posible algo semejante aquí?
"Tengo un bagaje de canciones impresionantes, yo estrené anoche, aquí en Ecuador y creo que fue una noche memorable, la gente se la pasó aplaudiendo toda la noche. Aplaudían hasta frases de canciones, ten en cuenta que yo tengo un repertorio amplísimo. Finalizó diciendo"vamos a tener un buena noche y un beso muy grande para todo Panamá".

El cantante, nacido en Linares en 1943, compaginó su éxito discográfico donde ha llegado a vender 50 millones de copias de un mismo disco, "Raphael, hoy, mañana y siempre.
Raphael ya fue galardonado en 2001 por una serie en su trayectoria profesional en la IV edición de los Premios Amigo de la Música, al que se suman las medallas de Oro al Mérito en el Trabajo en España y del Círculo de Bellas Artes, además del Gran galardón de la Sociedad General de Autores.


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234351
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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