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La trágica y espléndida aventura humana

“Expuestos a vueltas de la fortuna, tanto más vigorosas han de ser las provisiones del corazón” Montaigne


En algún sitio leí que Nietszche agonizando se reconcilió con la vida pues se le oyó murmurar: «Si esto fue la vida, que venga otra vez». A excepción de los suicidas (a quienes no les tengo, ni puedo, ni quiero, hacerles la más mínima de las recriminaciones pues siempre me ha parecido que si bien nosotros no escogimos venir al mundo, no veo por qué no podríamos decidir cuándo dejarlo), el resto de los casi siete mil millones de seres que habitamos el globo azul, estamos, si no felices, al menos conformes con seguir catando nuestras vidas. Nos cuidamos, nos consentimos y hacemos todo lo posible por conservar el pálpito del corazón y la saliva sobre la lengua; por permitir a los sonidos hacer espacio en los oídos, y a los ojos hartarse de tragar imágenes.

Desgraciadamente (no por infelicidad sino por falta de gracia), a la mayoría de los siete mil millones les interesa contemplar desde los palcos de sus existencias las escenas y sucesos miserables y horrendos más que las bellezas que igualmente nos rodean. Estamos prestos a criticar, a despellejar a los demás. Imagínate cuando los comparamos con nosotros. Pobre gente, no tiene la menor opción de salir bien.

«Nos miramos con ojos de piedad». Me confiesa una mujer serena. De exagerada piedad, pienso yo cuando veo a un amigo que pasa caminando lento: “Vaya, cómo ha envejecido”. Arrogantemente olvido que los cartílagos de mi rodilla derecha desaparecieron y ahora no sólo camino lento sino que cojeo. ¡Maldición! ¿quién me mandó a burlarme repitiendo que todos los cojos son malvados?

 

“La vida es bella”, de Roberto Benigni, es una película estremecedora. Increíble cómo un juego de la mentira se impone con gracia y dramatismo a la bestialidad nazi. Parecía casi imposible reír... y reímos. Nunca estuve tan cerca de la catarsis de Aristóteles

La risa me salva de trampas y escollos, es esmeril con el que rebajo la ira y la envidia. Me hago el ciego con las primeras planas truculentas. Lo primero que veo, cuando por fin abro un periódico, son las caricaturas (el mejor periodismo de Panamá). En la TV, Seinfeld y Two & half men. En You tube repaso a Chaplin, a Make them laugh, a Tres Patines, a los Polivoces. ¿Reír leyendo? Fontanarrosa, Jardiel Poncela, Allen, Solarte, Twain, Voltaire...

Aprende a protegerte a carcajadas. Son las provisiones del corazón que menciona Montaigne.

 

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604739
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América