El Real Madrid de José Mourinho mostró una mejoría futbolística en el inicio de su segundo proyecto en la casa blanca, que le acercó a la excelencia que marca el Barcelona, pero el progreso quedó en un segundo plano por los incidentes que marcaron un nuevo clásico.
El paso del trivote defensivo al tridente ofensivo. La presión asfixiante que ejerce él y que anula las virtudes del Barcelona. La fuerza física entremezclada con calidad. El cambio de mentalidad. Todas las virtudes han quedado ocultas entre la polémica tras el partido.