Todas las historias no tienen el desenlace esperado. Hay ocasiones en las que al final del libreto, la historia da un giro inesperado que deja intranquilos a los espectadores.
Así estaba la afición chiricana el viernes, lista para ver a su equipo coronarse por primera vez en casa, y de pronto la fiesta nunca llegó, al menos por ahora.

Ni la fuerte lluvia, ni las horas de más que tuvieron que esperar para el comienzo del partido frenaron a una afición eufórica por conquistar su título número 13 en el Campeonato Nacional de Béisbol Mayor.
El animador anunciaba por el micrófono una y mil veces ¡Chiriquí!, a lo que los presentes en el Kenny Serracín respondían a coro: ¡campeón!, ese era el ambiente, esa era la confianza inmensa que los orgullosos seguidores no escondían.

Pero con el avanzar del partido y de la madrugada, los bates de Panamá Metro se encargaban de silenciar el feudo chiricano.
La procesión del silencio empezaba a desfilar; las graderías, en las que el clásico alfiler no cabía, iban quedándose vacías.

¿Dónde están los chiricanos? Se preguntaban en tono burlesco los pocos seguidores metropolitanos.
Los peloteros citadinos, por su parte, bailaron y cantaron en tierra ajena. Durante todo el partido los de Metro protagonizaron la batalla de David contra Goliath.

Cabizbajos, tristes, incrédulos y trasnochados, los pocos aficionados que quedaban en el estadio trataban de olvidar el amargo trago con otro de cerveza.
La deuda sigue pendiente, los chiricanos están acostumbrados a festejar, pero todavía continúan esperando por el año en que el destino les conceda la dicha de coronarse en su palacio.
Chiriquí aún tiene la ventaja en la final (3-2) y hoy mismo puede poner fin a la agonía si vence a domicilio a Metro. Habrá un gran festejo, de eso no hay duda, pero no será como el que tenían preparado el viernes en el Valle de la Luna.
La caravana que se pasearía por las calles de David y el hermoso despliegue de fuegos artificiales (el cual se adelantó un poco el viernes) tendrá que esperar un largo recorrido antes de recibir a los monarcas.
Sin embargo, el sueño puede convertirse en pesadilla, y los pupilos de Aristides Bustamante pueden recrear el decepcionante episodio que vivieron en 2014, cuando regresaron a casa con las manos vacías, algo que sería demasiado triste para una afición muy apasionada.
Datos
9,551- fanáticos acudieron al Kenny Serracín el viernes a respaldar a su equipo.
- dólares dejó la taquilla del quinto partido de la serie final del torneo mayor.
- marca favorable que tiene Chiriquí hasta ahora ante Panamá Metro.