La segunda parte de la entrevista que Lance Armstrong concedió a Oprah Winfrey continuó anoche con los efectos económicos que tuvo tras ser despojado de los siete títulos del Tour de Francia.
"En solo unos días perdí 75 millones de dólares en patrocinadores", reconoció Armstrong. "La llamada más difícil fue la que me hizo Nike para comunicarme que no podían seguir con el apoyo y lo mismo sucedía con los de mi Fundación Livestrong".

Una noche después de que Lance Armstrong admitiera un régimen de dopaje sistemático que le llevó a la cima del podio en el Tour de Francia, el desacreditado exciclista tejano continuó su entrevista exclusiva con Winfrey hablando de los efectos más personales de la suspensión a perpetuidad que recibió por parte de la USADA.
Winfrey comenzó preguntando a Armstrong si se siente deshonrado, a lo que el exciclista contestó con un sí y añadió textualmente: "Me siento avergonzado, hundido. Son cosas feas".
A la pregunta de cuál fue el peor momento que le ha tocado vivir, Armstrong dijo que perder acuerdos de patrocinio, pero nada comparado a cuando cortó los lazos con Livestrong, la organización benéfica contra el cáncer que él fundó y que vendió en el mundo más de 80 millones de pulseras de goma amarillas.
"La Fundación Livestrong es como mi sexto hijo", destacó Armstrong. "Tomar la decisión de hacerse a un lado era algo muy grande de asumir y difícil de hacer". "Era lo mejor para la organización, pero duele como el infierno. Ese fue el momento más difícil de todo".
El momento más emotivo fue cuando Winfrey le preguntó cómo había dicho la verdad a sus hijos y Armstrong tuvo que hacer un gran esfuerzo para evitar las lágrimas.
"A mi hijo Luke le dije que no me defendiese más antes los otros niños, que les dijese que lo sentía".