La explosión de alegría que hizo estremecer cada centímetro de la arena Roberto Durán fue impresionante y no era para menos.
En la lona, acostado cuan largo es y no precisamente tomando una siesta, estaba el boxeador argentino Carlos “Bad Boy” Ruiz, preguntándose si en su esquina alguien había sido capaz de tomarle la placa a ese camión que lo había arrollado. Un gancho de izquierda que estalló en su mandíbula y que nació desde el mismo corazón del panameño Luis “El Nica” Concepción, el cual hizo enloquecer a esos fieles fanáticos que aún creen ciegamente en el boxeo panameño.

Fue tan impresionante el golpe esculpido por “El Nica” que el tercer hombre delring,el panameño Héctor Afú, decidió suspender la cuenta cuando había llegado a tres, al percatarse que los ojos de “Bad Boy” estaban en otro mundo.
Al instante “El Nica” llevó su humanidad, inundada de felicidad contagiosa, a una de las esquinas. Ya en la tercera cuerda dibujó en los aires una voltereta en señal de victoria en ese imborrable décimo asalto.
Las puertas del triunfo se habían abierto de par en par en aquellas horas de la madrugada del domingo 20 de octubre. No había motivo para no celebrar, sin embargo, de repente, un sinsabor comenzó a tomar más fuerza en el aire de victoria que se respiraba en el coliseo... una señal de alerta roja de cara al futuro del todavía campeón mosca (112 libras) plata del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Fue entonces cuando algunos fanáticos, pasada la embriaguez que les había producido el impactante nocaut, comenzaron a sentir cierto malestar, luego de ser testigos de que el boxeador más popular en estos momentos en la tierra de Roberto “Mano de Piedra” Durán le sobraba corazón, garra y pegada, pero su defensa se mostraba cada vez más frágil y vulnerable. Un elemento que se prometió trabajar y pulir a la perfección desde aquel fatídico 2 de abril de 2011, cuando el mexicano Hernán “Tyson” Márquez lo pulverizó, arrebatándole la faja mosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Una herramienta que sigue ausente en el diccionario de “El Nica” y que por ende, continúa siendo el talón de Aquiles para el orgullo de la 24 de Diciembre.
Con urgencia
La realidad no se puede ocultar: “El Nica” no mejora y necesita, con carácter de urgencia, un cambio de entrenadores, porque su futuro como campeón plata mosca del CMB podría pronto llegar a su fin.
La evidencia más clara se presentó en el segundo round, cuando el “Bad Boy” lanzó un corto gancho de izquierda que hizo sentar de glúteos al panameño.
El orgullo de “El Nica” estaba herido y así, como una vez sucedió ante Márquez, nuevamente el aguerrido gladiador panameño decidió encarar la pelea a lo macho, decidido a intercambiar metralla a quemarropa con el único objetivo de despejar de qué cuero podría salir más correa.
La defensa cerrada para el campeón mundial plata de las 112 libras del CMB era nula, solo había derroche de coraje y corazón y una demostración casi suicida de demostrarle al mundo de que su mandíbula era de acero, porque luego de visitar la lona, presentó la estrategia de querer lastimarle la mano izquierda al púgil argentino, tragándose todos los ganchos que detonaban en su mandíbula.
No había movimientos de cintura para el panameño. Aquello era poner la cara y sacar fuerzas para aguantar el empuje del argentino, que nunca pudo descifrar, en el décimo round,el golpe que le apagó las luces.
Triunfo para enmarcar el de “El Nica”, pero solo por poner fuera a su rival de un solo golpe en las postrimerías de la pelea, cuando otro púgil solo puede tener fuerzas para mantenerse en pie.
Pero más allá de este capítulo, hoy queda en evidencia su defensa, que podría volver a hacerle morder el polvo cuando llegue a tropezar con otro guerrero de igual o mayor potencia en sus puños, o como aquella piedra con la que tropezó dos veces llamada Hernán “Tyson” Márquez.