Aquella mirada se traslada fácilmente a las calles chitreanas, a principios de la década del 30.
Doña Elvira acaba de preparar la cena. Pero Albertito no aparece, ¿dónde estás muchacho de Dios? Tu madre te llama.
Alberto está con la ropa sucia. Acaba de jugar béisbol. Es feliz, lo es y lo será. Su mirada regresa al 2007. Su vida está marcada por su propia leyenda.
Este es Alberto "Mamavila" Osorio, sinónimo de caballerosidad y amor a la pelota.
"Me dicen Mamavila, porque mi mamá se llamaba Elvira y yo quería decirle al mismo tiempo mamá y su nombre, y como decía Mamavila, así me quedé por siempre", señaló este caballero del béisbol.
"Inicié en Chitré, en ese tiempo no había entrenadores, era autodidacta. Jugué el Primer Campeonato Nacional en 1944. Jugué para Los Santos, pero realmente era el equipo de Herrera, pues sólo había dos santeños", acotó.
"Empecé como jardinero, luego como vieron que tenía buen brazo me hicieron lanzador. Casualmente allí conocí a Manuel Roy, quien era dirigente", destacó.
El momento que recuerda más Alberto fue cuando en 1954, "me dieron un pelotazo en la cabeza y pensé que no iba a jugar más a la pelota... fue triste, pero gracias a Dios todo salió bien".
Y es que para Osorio "el béisbol ha sido mi vida... Es salud, mucha honestidad, disciplina y sacrificio".
"Antes la pelota se jugaba por la rivalidad entre las provincias. Era un sentimiento por la región. Hoy día se pierde el amor por la provincia y por la patria", destacó Osorio.
Él tiene la memoria fresca, recuerda cada detalle... su voz sigue activa, el terreno de juego aún lo recibe con alegría... Es una vida dedicada al béisbol, su gran amor...