La frase
- No piensas en este punto de tu carrera que vas a lograr algo así. No siento que mi repertorio sea lo suficientemente bueno para eso. Tal vez soy tan exigente conmigo mismo como cualquiera.
El sueño dorado de todo lanzador, sin importar el nivel en que juegue, es poder tirar un partido sin hit ni carrera o un juego perfecto.
Un logro que solo un puñado de lanzadores ha logrado en las Grandes Ligas. El nuevo integrante de este grupo es el jugador de los Dodgers de Los Ángeles Josh Beckett, que con gran sonrisa dejó claro que el no permitir carreras ni imparables a los Filis de Filadelfia (25 de mayo de 2014) representó haber derrotado una enfermedad que por poco lo saca del diamante.
Esta historia comienza el 25 de agosto de 2012, cuando Beckett (junto con Adrián González, Carl Crawford y Nick Punto, más 11 millones de dólares) es transferido de los Medias Rojas de Boston a la organización de los Dodgers de Los Ángeles.
Ese año hizo un total de siete aperturas, para terminar con marca de 2-3 y una efectividad de 2.93.
En el arranque del 2013 las expectativas eran altas, acoplado a su nueva organización se pesaba que tendría grandes número como en 2007, en que logró 20 victorias. Pero la historia fue diferente, en sus primeras ocho aperturas, Beckett tuvo problemas con un récord de 0-5 y 5.19 de efectividad.
Pero esto solo era el inicio de la dura prueba que venía, ya que el 15 de mayo fue colocado en la lista de lesionados por una dolencia en la ingle.
Mientras se recuperaba de esta leve lesión se desataría la gran tormenta, al comenzar a experimentar entumecimiento y hormigueo en la mano. Esto lo obligó a atenderse con un especialista de los nervios, que le expresó sus grandes dudas sobre si era capaz de volver a lanzar.
Con este panorama, los Dodgers sometieron a Beckett a un riguroso programa de rehabilitación en un esfuerzo por evitar la cirugía. Sin embargo, la sensación de hormigueo regresó cuando trató de reanudar su programa de lanzamientos a finales de junio.
Al final se le diagnosticó el síndrome de salida torácica, lo que le obligó a someterse a una cirugía el 10 de julio y puso fin a su temporada de 2013.
La gran victoria de Beckett radica en que se le retiró una costilla que presionaba un nervio, lo que causaba el entumecimiento en los dedos.
La cirugía tiene una tasa de éxito muy irregular, pero Beckett se ha convertido en la gran victoria de este método médico.
¿Qué es el síndrome de salida torácica?
El también llamado síndrome de compresión neurovascular consiste en la compresión a la altura de la salida torácica de un sistema neurovascular, que pasa entre el escaleno anterior y el medio. Puede afectar el plexo braquial (nervios que pasan del cuello a los brazos) y/o la arteria y vena subclavia (entre el pecho y las extremidades superiores).
La compresión puede depender de la postura (causada por el movimiento de la clavícula y el hombro) o ser permanente, causada por anomalías o estiramientos en los diversos músculos que rodean arterias, venas y plexo braquial.
Pueden estar afectados los sistemas arterial, venoso o nervioso. En principio, pueden aquejar a todos ellos simultáneamente, pero suele haber uno predominante, según el cual se clasifica el síndrome en venoso, arterial o neurológico.
El tratamiento generalmente se establece con la ayuda de un fisioterapeuta, ya que se ha comprobado que en la mayoría de los casos se presenta notable mejoría, gracias a la práctica de ejercicios para fortalecer los músculos del cuello. La intervención quirúrgica para eliminar la costilla cervical o las bandas de tejido anormal que comprimen nervios y vías sanguíneas se reserva para casos particulares, y solo cuando la deficiencia está bien identificada; aun así, hay que señalar que por desgracia no todos los pacientes logran mejoría después de la cirugía.