Un joven fotógrafo de prensa pasó del miedo a la sorpresa cuando -recientemente- un ladrón trató de despojarlo de su equipo de trabajo, pero no resistió el llamado de la vanidad y prefirió ser fotografiado, antes que robar.
El diario Reforma reseñó ayer jueves la insólita historia, que ocurrió a las puertas de la cantina (bar) La Valentina, en el México Viejo.
En su primera plana el periódico muestra una fotografía del "maloso y... vanidoso" asaltante, que con una pistola en la mano derecha luce contento y sin ninguna preocupación a pesar de que el suceso ocurrió a plena luz del día.
Según Reforma, el fotógrafo recibió una orden: "Dame todo lo que traigas" y rogó para no ser despojado de su equipo, aunque el asaltante, que se identificó como "El dientes", volvió a formular su demanda.
Pero, inesperadamente, el delincuente le dijo "mejor tómame fotos" y después entró a la cantina, quizá a comentar su hazaña.
"El fotógrafo se sintió liberado y echó a correr", ese es el final feliz de la historia, ocurrida en una ciudad donde se denuncian casi 500 delitos al día, muchos de ellos robos en la calle.