Laffit Pincay Morales no tuvo la fama ni la fortuna de su hijo, pero fue un gran jinete, cuyo nombre ocupaba titulares en los más importantes diarios de toda Sur América, donde sentó cátedra en los años 40 y buena parte de los 60.
Hijo de un joyero ecuatoriano llamado Ruperto Pincay Salazar y de una panameña que se llamó Edilma Morales de Pincay, Laffit Pincay Morelas, a sus 78 años goza de una jubilación en la tierra del Libertador, donde se radicó siendo joven, y desde allí reconoció que "hubiera querido estar allá (en Panamá) para acompañar a mi hijo durante el homenaje que le tributarán el domingo".
Don Laffit Pincay Morales es el padre del más importante de los jinetes que produjo la hípica mundial durante el siglo XX y, aunque existen marcadas distancias entre ellos, desde la tranquilidad de su hogar en la ciudad de Caracas, no pudo ocultar ese sentimiento de padre el cual es capaz de superar diferencias y los resentimientos.
"Estoy muy orgulloso de mi hijo, espero que lo siga haciendo bien", dijo. Pese a los grandes adelantos tecnológicos el papá del "El Corsario" no tiene la facilidad para seguir el día a día de su hoy famoso hijo de 53 años. "Sé que está por llegar a los 9 mil ganadores. Usted me puede decir cuántos le faltan", preguntó mientras ofrecía la entrevista.
Dicen que de tal palo, tal astilla y en los Pincay eso es evidente. No solo comparten el mismo nombre y brillaron con luz propia en sus respectivas carreras, sino que nacieron en el mismo mes (diciembre) y curiosamente Laffit Pincay padre montó a 835 caballos en Panamá de los cuales 448 quedaron fuera de la plata, mientras que su hijo ganó 448, es decir la misma cifra, aunque en renglones estadísticos diferentes.
"No creo que haya un padre que tenga un hijo como este", recalcó el "Viejo Pirata", quien reconoció que no tiene comunicación permanente con su hijo "El Corsario" y generalmente "me entero sobre él cuando hablo con mi hija de Panamá, quien a su vez me transmite información sobre cómo le está yendo".
Nacido el 19 de diciembre de 1922, Laffit Pincay Morales relató que se enroló en la profesión de jinete después de terminar la escuela primaria, movido más por la necesidad que por la vocación.
Como es usual en estos casos un amigo lo llevó al hipódromo y le gusto el negocio, por lo que procedió a acercarse el finado entrenador Henry S. White quien "comenzó a ayudarme con los caballos, por casi dos años, que fue el periodo durante el cual estuve aprendiendo".
En 1939 inició su actividad profesional ganándose su primera carrera con el caballo Don Fuleri y después fue contratado por el general José Murillo, quien lo llevó a Venezuela, donde se estableció, aunque hizo visitas esporádicas a Panamá para responder a invitaciones y contrataciones para algunos eventos clásicos.
Laffit Alejandro Pincay Fernández, su hijo, nació el 26 de diciembre de 1946, cuando ya su padre empezaba a descollar en la difícil profesión que le permitió montar en Cuba, Venezuela, Argentina, Perú, México, Trinidad y Tobago y Estados Unidos, entre otros países.
En 1964, el mismo año en que Laffit Alejandro se estrenó como jinete, su padre recibió la oportunidad para ir a Estados Unidos, cuando viajó con el ejemplar "Primordial" para disputar Whashington International, pero el mismo extrañó la grama y no pudo ganar. Después de varios intentos en Baltimore "Primordial" llegó a Aqueduct, en Nueva York, y ganó el Display Stakes por $300,000.00.
Cuatro después Laffit Pincay padre colgó las botas, sin haber montado nunca contra su hijo, pero le legó un nombre que hoy por hoy es sinónimo de hípica en todo el mundo.
Ahora goza de su jubilación esperando saber más sobre ese hijo "que muy pocos padres pueden tener", según sus propias palabras, y solicitándole a éste que si le sobra algún tiempo en su apretada agenda, por favor le dé una llamada a un número, que solicitó a este reportero que le entregue. Haremos el intento.....