Sus ojos se perdían ayer entre lágrimas debido a la profunda tristeza que la embargaba. Eran lágrimas de una verdadera campeona... de una guerrera a carta cabal que, a pesar de quedar eliminada en octavos de final, dejó en alto el nombre de Panamá.
Ella es "La Mujer Maravilla", Yésika Jiménez, quien luego de superar a su primera rival, fue eliminada por la alemana Imke Duplitzer, en la modalidad de espada femenina en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Momentos inolvidables.
Antes de que llegara ese momento de tristeza, Panamá fue testigo, a través de las pantallas de televisión, de una demostración de garra y coraje de la gladiadora panameña.
Yésika inició un poco tensa y lenta en el primer combate ante la número 18 del mundo, la ucraniana, Yana Shemyakina, muestra fue que estuvo abajo en los puntos.
Sin embargo, poco a poco fue tomando confianza y logró superar a su rival con puntuación de 15 a 10.
Luego del combate, Yésika se mostró muy contenta, a pesar de que estaba con mucha tensión debido a los problemas con la espada.
Hubo que esperar media hora para que nuevamente la panameña entrara en acción, y con el aplauso de los panameños que la apoyaban, salió nuevamente, aunque esta vez su rival sería la experimentada Imke Duplitze.
Yésica impuso su estilo al inicio del combate y llevó la delantera hasta los dos primeros asaltos.
Sin embargo, al llegar a los 10 puntos, las cosas cambiaron, y la experiencia y el dominio de la alemana se hizo notar desvaneciendo por completo la ilusión y las esperanzas de una panameña que lo entregó todo dentro del campo de batalla.
Al final Duplitzer se impuso a la panameña con puntuación de 15 a 10.
"Caí en su estilo al final del combate y ese fue mi error", dijo Yésika, quien también expresó que cumplió su primer objetivo que era pasar la primera ronda, algo que para los atletas latinos, en esta disciplina, es casi imposible.
Llamada especial.
Ya en el camerino, Yésika rompió en llanto.
Un llanto que se transformó en sonrisa cuando logró conversar con su esposo y su padre, quienes la felicitaron por haber dejado en alto el nombre de Panamá.