El gobierno local presentó ayer un plan de once puntos para la reconciliación en Chiapas (sur de México), con la finalidad de reactivar el diálogo, la concordia y las actividades económicas afectadas por el conflicto entre los rebeldes zapatistas y el gobierno.
En acto público, el gobernador local, Roberto Albores, presentó el Acuerdo Estatal a la consideración de los poderes legislativo y judicial, partidos políticos, asociaciones religiosas, sociales, sindicales, agrarias y empresariales de Chiapas, entre otros.
Entre los puntos figura promover una ley de amnistía, fortalecer un gobierno "incluyente y de concordia", elecciones limpias y confiables, defender la soberanía de Chiapas y procurar el diálogo con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), alzado en armas desde el 1 de enero de 1994.
El Acuerdo busca "convocar al EZLN a realizar un nuevo esfuerzo a favor de la pacificación, que se traduzca en la continuidad de las negociaciones y en una renovada voluntad política para alcanzar un acuerdo definitivo de concordia y paz".
Por otro lado, el plan respalda al Gobierno Federal "en sus decisiones encaminadas a que la presencia del Ejército en el estado de Chiapas garantice la integridad territorial, la seguridad de los habitantes y los recursos estratégicos de la nación".
También apoya al gobierno central en la "ejecución de acciones de desarme de todos los grupos civiles" que violen la ley de armas de fuego y explosivos, para generar condiciones de seguridad en el estado.
Promueve también la formación de mesas de diálogo y reconciliación "en los municipios y comunidades, cuyos habitantes estén divididos o enfrentados, con el fin de ventilar los temas que son objeto de litigio" y busca el retorno de los desplazados a sus lugares de origen.
El diálogo entre el EZLN y el gobierno está suspendido desde septiembre de 1996, ya que los rebeldes consideran que el gobierno no desea cumplir los Acuerdos de Paz de San Andrés sobre Derechos y Cultura indígenas, firmados en febrero de ese mismo año.