Su trabajo sobrepasa la labor de un simple entrenador. La misión de Torres se baña en la pasión por la natación.
Preparar a un equipo que a la postre conseguiría una torre de medallas en una competencia internacional es un gran logro; viajar solo, con la bandera de Panamá en el hombro a una competencia de alto nivel y regresar con seis medallas doradas colgadas en el cuello es una hazaña épica.