El sueño olímpico de las futbolistas brasileñas sufrió hoy una estocada definitiva tres días después de perder la posibilidad de luchar por la medalla de oro al quedar con las manos vacías en los Juegos Olímpicos jugados en su territorio con una derrota por 1-2 que dejó a Canadá con la medalla de bronce.
Una chica de apenas 17 años, Deanne Rose, abrió el camino de la victoria de las Canucks a los 25 minutos, y a los 52 ella misma habilitó a Christine Sinclair para poner la puntilla a un partido en el estadio Arena Corinthians, de Sao Paulo, en el que los espectadores fueron fieles de principio a fin a la Canarinha.
El dominio macizo de las norteamericanas tuvo apenas un instante de rebeldía por parte de las locales. Fue a los 79 minutos cuando Beatriz se revolvió en el área ante la sombra de dos rivales y soltó un remate de media vuelta que dejó sin opciones a la portera Stephanie Labbé.
El encuentro por el tercer puesto del podio tuvo un aire de resaca para las anfitrionas por la frustración de haber caído las semifinales con Suecia en una tanda de penaltis (3-4) a la que se llegó tras un empate sin goles en tiempo reglamentario y los 30 minutos de alargue.
La selección brasileña necesitaba hoy de heroínas para salvar los muebles del naufragio pero no comparecieron con su talento la capitana Marta, ni la delantera Cristiane, la máxima goleadora con catorce en la historia del fútbol femenino en Juegos Olímpicos.