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Las damas en fucsia

"Ellas sueñan con hombres atentos, con imaginación, que tomen decisiones puntuales, que no sean ni chicha ni limonada, con criterio propio, algo aventureros y románticos, que conozcan el arte de halagar, puntuales, que tomen las precauciones necesarias a la hora del amor...".


Ni señoritas ni señoras, ni tías ni jóvenes, ¡cuidado! ya ellas han recorrido algo de vida y acumulan muchas millas de vuelo ya en tierra, en el mar o en el cielo y sus logros y aprendizaje son de temer.

Ellas son las damas en fucsia, ¡qué casualidad!, es el color preferido de mi Tibetana, es el color de las pasiones extremas, de las mujeres que corren con los lobos.

Esther Arjona, Roxana Muñoz e Ileana Pérez Burgos son de carne y hueso, tienen su corazoncito, desean ser amadas y amar, son simples y llanas, ni amargadas ni supermodelos, sin inhibiciones, todo lo captan y tienen la osadía de escribirlo. Ellas reconocen que son letales con la lengua y todavía peores con la mente, ¡ojo!.. eso lo dicen “ellas”, yo, ni pensarlo.

 

Son mujeres-mujeres, intuitivas, sensibles al extremo, sutiles en el manejo de la ironía y, de ñapa, son inteligentes. Peligrosas como Eva en el Edén, seducen con timidez teatral y los adanes del patio, pobrecitos, ni tienen idea cuando los levantan o son cazados o casados, en fin... es la misma cosa.

Abrumado por otras lecturas al llegar a Radio Panamá para el programa de Tertulia Literaria caí en el anzuelo del fucsia, me llamó la atención el libro prohibido o el de los espejos de Borges. Me gustó el título: Lo mejor de la vida en fucsiay sobre todo esos labios tan tentadores de la portada, la culpa es de Melissa Leyton Perigault, otra dama con una hermosa sonrisa.

Ya la mesa está servida con elegancia editorial y sugestivos dibujitos, papel laminado, buena tinta, excelente interlineado, formato e impresión. Todo está fríamente calculado al estilo de Chespirito. Por la boca muere el pez o por las 127 páginas que te atrapan en una lectura alegre, que disfrutas al máximo. Ileana, Roxana y Esther cuentan lo que ven, escuchan, viven, saben e inventan, me imagino que hacen como Rosa María Britton que media dormida, en el salón de belleza, escucha todos los chismes del día.

 

Lo mejor de la vida en fucsiaes una antología de 47 columnas publicadas en Ellas,una revista para mujeres que también leen con interés los hombres inteligentes, ¡claro, todavía quedan algunos! Para amarlas hay que conocerlas, ¡ojo!, me decía mi profesor de Lógica que las mujeres tienen una lógica irracional, por eso son adorables, sin ellas nada es posible, siempre me lo recuerda mi Tibetana.

Sus temas son picantes agrupados en 6 títulos: Así somos; Espejito, espejito; ¡Ay!, los hombres…; Vestida de fucsia; Hombres… ¿dónde están?; La ñapa. En el postre tres fotos espectaculares, sin retoque, de las damas de fucsia con sus historias, bellas a tono con la estética helena, lindas por fuera y mejor por dentro, y luego otra ñapita, Melissa ¡0h, que mujer!

Y los temas, los traumas de siempre que sufren las mujeres. Me cuenta mi clon -el profesor Ricardo A. Ríos Torres- que en los salones de la USMA son mayoría las mujeres, que en las graduaciones de las universidades de Panamá el 90% de los egresados son mujeres y ellas dominan los puestos de honor, ¡qué triste!, los hombres son animales en extinción. Él como receptor, nunca confesor (Dios lo libre de ese infierno), las escuchaba: ellas se quejaban de que no hay hombres en Panamá, sin creatividad, irresponsables, que solo quieren sexo, que toman hasta las zapatillas, son parranderos, que les temen a las mujeres inteligentes y sobre todo a las profesionales, que carecen de humor, son descorteses, son los hijos de mamá, quieren que siempre los carguen.

 

Ellas sueñan con hombres atentos, con imaginación, que tomen decisiones puntuales, que no sean ni chicha ni limonada, con criterio propio, algo aventureros y románticos, que conozcan el arte de halagar, puntuales, que tomen las precauciones necesarias a la hora del amor, que tengan algo en la cabeza, que aspiren a ser mejores, que sea buen conversador, buen padre, hijo y hermano, tierno, auténtico, sin apariencias, que sepan valorar las virtudes y dejar a un lado los defectos, que disfruten cada momento. Es como para hacerle una cartita de imposibles al Niño Dios en Navidad.

Roxana, Ileana y Esther tienen el don de escribir, sus columnas tienen vida y alma, son mujeres excepcionales y en nuestro país son muchas: son las damas en fucsia, confieso que las admiro y respeto, cuando pienso en ellas siento muy cerca a mi Tibetana.

Reseña dedicada a Marilina Vergara, Rosalina Orocú, Doris Hubbard y Malú Mendoza.


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666383
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América