El viejo año se fue, pero quedó una cuenta pendiente.
Los dueños de caballos, representados por la sociedad respectiva, publicaron el 31 de diciembre en un diario de circulación nacional, un comunicado en el que -entre otros asuntos- señalaban su inquietud ante el hecho de que la empresa operadora hiciera público un comunicado sobre la distribución de los premios del calendario de clásicos sin haber llegado a un acuerdo con ellos, como lo establece el contrato vigente.
La decisión administrativa, que fue comunicada por esos mismos días mediante su "Boletín Informativo", disponía el "aumento de los premios clásicos por un monto de 160,000 dólares al borrador del nuevo Calendario Clásico 2014, haciendo un nuevo monto total por la cifra de $1,255,000", al tiempo que se hizo la salvedad de que este año no habría ningún evento clásico con premio menor a $20,000.
Lo que en apariencia inquietaba más a la Sociedad de Dueños es que la Gerencia del hipódromo anunció que estaba en el proceso de "estudiar y evaluar el calendario de clásicos propuesto para el año 2014, a fin de hacer los ajustes en los clásicos que resulten pertinentes, en cuanto al monto de los premios a pagar, a objeto de cumplir con el equilibrio y balance necesario en el presupuesto".
Obviamente, que si esta iniciativa se dio sin aviso ni participación de los representantes de los dueños de caballos, hubo una transgresión a la cláusula octava del contrato, a la cual nos referimos al principio.
Algunos dueños de caballos nos comentaron que el tema no solo tenía que ver con la forma, sino también con el fondo, ya que el estudio y evaluación en el que el principal gremio de los inversores dijo que no participó, implicaba un aporte superior para los clásicos destinados a los caballos importados en abierta contradicción al espíritu por el cual la hípica local existe y que justifica que siga contando con el subsidio estatal, a pesar de ser una empresa privada con extensión internacional, cuya fortaleza es cada vez más endeble. (De eso hablaremos en otra ocasión).
Pero no solo el calendario de clásicos y sus premios serían remozados. La nueva visión implicaba la realización de al menos 24 reuniones (días de carreras) extras en este nuevo año, lo cual supondría que se presenten aproximadamente dos veces al mes jornadas semanales de cuatro reuniones y, obviamente, dos clásicos por semana como sucedió en muchas ocasiones durante de 2013.
Sobre estos temas ya nos hemos pronunciado varias veces. Estamos convencidos de que si la salud, las inscripciones y la población caballar aguanta que se organicen cuatro días de carreras, se debe hacer. Tampoco nos pareció mal que hubiera dos y hasta tres clásicos en un mismo fin de semana, siempre y cuando estas medidas contribuyan a beneficiar a la mayor cantidad de profesionales de la hípica.
Lo que no podemos consentir, a estas alturas de la carrera, es que estas iniciativas solo toquen a los mismos de siempre y no representen un abanico de posibilidades para todos aquellos que, mucho o poco, inviertan en la compra y manutención de un caballo.
Vamos a confiar en que no haya habido mala fe de parte de la empresa operadora y que la idea haya nacido sin influencias externas, pero de que tienen que respetar el contrato, en eso no hay manera de transar. Y, perdonen que se lo repitamos a cada rato, pero mientras haya plata del Estado panameño de por medio, la decisión sobre cómo se gasta debe tomarse entre todos.