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Las espaldas más famosas del mundo

Entre las decenas de imágenes que cuentan lo sucedido durante la cruenta y desigual batalla que plantearon los zonians, primero contra un reducido grupo de estudiantes inermes


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Entre las decenas de imágenes que cuentan lo sucedido durante la cruenta y desigual batalla que plantearon los zonians, primero contra un reducido grupo de estudiantes inermes y después contra un pueblo indignado y ofendido, hay dos que lo dicen todo.

Primero la fotografía emblemática de Emilio Gastelú, en la que registra a dos estudiantes, bandera en mano, saltando la cerca en desafío a la dolorosa disección que sufría el cuerpo del Estado panameño con la deshonrosa quinta frontera y, segundo, la publicada en la portada de la revista Life en la que se aprecia a varios intrépidos panameños escalando hasta lo más alto de un poste de luz para “sembrar” la bandera que, en esa coyuntura, simbolizaba el faro que nos iluminaba y nos mostraba el camino en esa hora de unidad nacional.

Pero la fotografía de los dos jóvenes- dueños quizá de las espaldas más famosas del mundo- que superaron la barda empeñados en repetir las acciones de siembra de banderas que precedieron al 9 de Enero, dice más que mil palabras, lo simboliza todo. Existen muchas versiones sobre quiénes son sus protagonistas, pero hay consenso en que se trataba de dos institutores de primer ciclo, debido al detalle de que sus camisas eran de manga corta.

Más allá de quiénes son o fueron, lo importante es lo que representa la escena. En ella se resume la aspiración nacional de ver la bandera honrada en el lugar que merecía por derecho propio, pero —sobre todo— se pone en evidencia la decisión y la vocación del pueblo en hacer valer su derecho de ser libre, sin importar los obstáculos que haya que vencer y o lo empinado del camino que haya que recorrer.

El 9 de Enero es una fecha triste, pero también gloriosa porque sirvió para mostrar lo mejor de nosotros. Ese día, Panamá fue uno solo, esa tarde todos caminaron de la mano, esa noche la gente lloró, sufrió, sangró y murió junta. Pero también nació una nueva visión de país.

La masacre de la tarde y noche del 9 de Enero de 1964 fue cruenta e inhumana, pero no en vano. La refriega tuvo sus víctimas a quienes muchos llaman mártires, yo prefiero calificarlos de héroes. Los nombres de muchos son conocidos, otros permanecen en el anonimato, pero cada uno puso su cuota de valor, de patriotismo, de indignación y hasta de sangre. Porque así son las victorias; no se pueden conquistar si no hay una lucha de por medio.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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