A media tarde del sábado recibimos una llamada desde el Hipódromo La Rinconada en Venezuela, que nos puso al tanto de una situación bochornosa que comprometía las posibilidades de la delegación nacional que participaba en la Gala Hípica.
La fuente, que goza nuestra confianza, nos dio la primicia infeliz de que el jinete panameño Abdiel Jaén se había presentado al hipódromo con un exceso de peso y, como consecuencia de esta falta, los comisarios de La Rinconada le prohibieron montar.
La información detallaba que el entrenador de la potranca panameña Tramposa, Rafael Fernández, se mostró incómodo por la irreponsabilidad de Jaén, al igual que los mentores de Broken Weeden.
Además de estos compromisos, Jaén tenía la responsabilidad suprema de montar, 24 horas después, a la principal carta panameña en la Gala Hípica que era el tordillo Northener.
El látigo en cuestión hizo un sacrificio y se "sacó las libras" para presentarse (tarde por cierto) a montar a Northener y perdió la carrera por una nariz.
Es casi una opinión unánime que el factor jinete fue determinante en el resultado de la carrera, puesto que se apreciaron errores de cálculo y falta de estamina de Jaén cuando llegó la hora de pelear por la victoria.
Qué lástima que una carrera, que era nuestra, se haya quedado en Caracas debido a que un jinete decidió probar los encantos nocturnos de Venezuela en desmedro de la inversión y la ilusión de toda la comunidad hípica nacional.
¡Qué estafa!