En busca de las respuestas a la caída estrepitosa de Madrid como sede de los próximos Juegos Olímpicos, los diarios españoles analizaron el tema, demostrando con bases el porqué de la superioridad carioca (66 votos a favor de Brasil contra 32 de Madrid).
Una alta dosis de pasión, una economía alcista en tiempos de tanta penumbra y una deuda olímpica con 400 millones de suramericanos figuran como las posibles tres principales razones de la goleada brasileña.
Y fueron estos tres argumentos tan sólidos como bien articulados los que inclinaron ayer la balanza del Comité Olímpico Internacional a favor de Río, con el liderazgo de su presidente, Lula da Silva, y de Suramérica entero, que de la mano de su locomotora acogerá por primera vez unos Juegos Olímpicos.
La delegación de Ipanema y Maracaná mantuvo un guión impecable: una admirable e incontestable pujanza económica expuesta con las justas dosis de pasión carioca. Y una tercera vía, un discurso aliñado con guiños constantes a Suramérica, territorio olímpicamente virgen. "Ha llegado nuestro momento. Pueden creer en nosotros y abrir prometedoras fronteras en el movimiento olímpico". El COI creyó a Lula, al que en estos tiempos le sobra crédito, y el presidente brasileño se dio un atracón de lágrimas antes de comparecer ante la prensa como el gran triunfador de la mayor batalla que haya existido por unos Juegos.
Por su parte, fuera de toda probable decepción, los madrileños, que también se acercaron un poco más a su objetivo, recuerdan con cierta frustración como hace cuatro años tuvieron el mismo final en Singapur.
En su congoja, los acompañan la ciudad quizás más golpeada por su temprana eliminación: Chicago, que tras días de adulación, el olimpismo, un crisol de voluntades, condenó de un plumazo al pueblo de Barack Obama. En su precipitada llegada y salida, el COI se impuso a todas las voces que imaginaban una balanza inclinada hacia Norteamérica.
Pero la historia se escribió en portugués y la ciudad del carnaval y la samba espera en cuenta regresiva la fiesta olímpica del 2012.