El coloso de Cabo Verde renace lentamente, en medio de un proceso que ha causado más de un dolor de cabeza.
Reconstruir el Juan Demóstenes Arosemena ha tenido principalmente dos dificultades: la restauración de las estructuras que son patrimonio histórico y la zona de inundaciones en la que se ubica el coliseo.
En el primer punto, trabajar preservando un edificio antiguo hace que las obras tomen más tiempo y dinero debido a que las técnicas de construcción empleadas en la década de los 30 no eran tan exactas como las de ahora.
"Hay partes que son patrimonio. En la realidad, lo más fácil y conveniente sería demolerlas, pero en este caso se deben restaurar. Lo cual tiene un costo más alto, tanto en tiempo como en esfuerzo", comentó Carlos Duncan, gerente del proyecto.
La restauración es tan compleja que por sí sola requiere una cuadrilla de 22 trabajadores, dirigida por dos arquitectos especialistas en este tema.
"El costo de restauración de los dos edificios anda rondado el millón de dólares. Construirlos habría salido la mitad y en menor tiempo. Este es un proceso muy difícil que requiere mucho conocimiento, paciencia y profesionalismo", detalló Duncan.
Por otro lado, las inundaciones han complicado y retrasado las labores que solo tienen un avance del 35% hasta ahora.
"Como todo el mundo sabe esta es un área inundable y para empeorar las tuberías de desagüe, que son públicas, pasan dentro de la propiedad del estadio. Esta situación hizo más difícil las fundaciones, hemos tenido que excavar más del doble y eso nos atrasó, pero aprovechamos el verano para salir adelante", agregó Duncan.
El Juan Demóstenes debe estar listo en julio de 2019. Tendrá capacidad para más de 7,000 espectadores, contará con 200 estacionamientos y un estadio infantil. Para su renovación se han invertido 20 millones de dólares.
Karol Elizabeth Lara
El Cuadro Azul
<p>Soy Karol Elizabeth Lara. En el (2014), me gradué de <strong>Licenciada en Periodismo</strong>, pero desde hace seis transito por este fantástico camino. Me fascinan los deportes, la letras y el campo. Tengo 26 años, nací en <strong>Penonomé</strong>, provincia de Coclé, y estudié en la Facultad de Comunicación Social de la <strong>Universidad de Panamá</strong>. Antes pasé por las aulas de la escuela Churuquita Grande, el Instituto Carmen Conte Lombardo y el Ángel María Herrera. De la inspiración que me dio este último colegio, atesoro con orgullo una medalla Guillermo Andreve.</p>