Triste desenlace el de Alonso Edward, ayer, en Daegu, Corea del Sur.
Acabado, no está. Claro que no. Eso sí, su gallardía fue encomiable, pero también algo peligrosa.
Edward arriesgo el físico y su carrera. Ayer, su padre me aseguró que ni Pandeportes ni la Fepat se preocuparon por enviar un cuerpo médico.
Es lamentable, pero cada vez que se trate de una representación nacional, hay que enviar, por lo menos, a un fisioterapeuta o médico que atiendan exclusivamente a nuestros deportistas.
Lástima por Edward, y lástima también por Irving Saladino.
La buena racha de Panamá en los Mundiales de Atletismo acabó, pero ambos atletas tienen aún oportunidades de reverdecer los laureles marchitos.
Ambos tiene potencial y, lo mejor, aún les sobra juventud.