A unque se siente bien de salud y está motivado para jugar una temporada más con los Yanquis de Nueva York, el lanzador panameño Mariano Rivera admite que no todo está bien.
El serpentinero de Puerto Caimito se integró a los entrenamientos primaverales de los Yanquis, dos días después del llamado hecho a los lanzadores y receptores, porque cuidaba de sus hijos enfermos con gripe.
“Se pone un poco difícil... cada vez más difícil. Uno de mis hijos estaba llorando. Mucha gente no ve esa parte del juego. Uno tiene que dejar a su familia. Me he perdido muchas cosas. De nuevo, tenemos que encontrar una forma de solucionarlo y tener ese equilibrio”, dijo Rivera cuando fue abordado por los periodistas que cubrían las prácticas.
Por otra parte, el istmeño expresó su confianza de que podrá tener un buen desempeño con el conjunto neoyorquino en la campaña venidera.
“Me siento bien. He estado entrenando. Las cosas van a ir bien. Lo bueno de esto es que sé qué tengo que hacer. Estoy aquí y listo para trabajar”, enfatizó.
Rivera, quien firmó un contrato por dos temporadas y 30 millones de dólares con los Yanquis, manifestó que ese equipo tiene un buen “bullpen”, pero comentó que hace falta reforzar el cuerpo de abridores. No obstante, cree que los directivos harán los ajustes necesarios.