El mundo aún no supera la caída de Ronda Rousey, quien hasta el pasado sábado se veía como una campeona sólida en la categoría gallo de la Ultimate Fighting Championship (UFC).
A días del aparatoso nocaut, se informó que Ronda necesitará una cirugía plástica para corregir las lesiones dejadas por el combate, luego de la espectacular patada que le propinara Holly Holm en el UFC193.

Según el doctor Rick Weinstein, la peleadora norteamericana salió bien librada de solo haber terminado con una pequeña conmoción cerebral y con un labio roto, debido a que el golpe que la dejó inconsciente puede ser comparado con “un accidente de auto o un martillazo en la cabeza”.
A pesar de la contundencia del golpe que recibió Rousey, su salud no corre peligro, aunque la platinada aseguró, en su cuenta de Twitter, que se tomará un tiempo para descansar, para pensar bien las cosas y volver nuevamente al octágono.
Duro regreso
Ronda Rousey regresó el pasado martes a Los Ángeles, California, y fue recibida por una batería de periodistas que querían saber las impresiones de la peleadora, pero fue imposible.
Rousey, a su llegada, se tapó el rostro con una almohada, no dio declaraciones y se alejó rápidamente de las cámaras, cosa inusual en la peleadora.