Omar Jaén Suárez es doctor en Geografía, conocedor de la historia universal y diplomático. De alguna manera se le puede calificar como un “hombre de mundo”.
Pertenece, por obligación o por casualidad, a una minoría de ciudadanos que tiene el privilegio o la molestia- depende de cómo se mire- de apreciar muchas caras de la ciudad. Desde el piso 21 de su apartamento en Punta Pacífica observa “la porquería” que representan los rellenos de fondo marino, el desorden vial, la Cinta Costera, lo que queda del mar y reflexiona sobre los megaproyectos que se anuncian sin que sus promotores comprendan que, si no son hechos con base en sólidos criterios urbanísticos, al final seguirá agravándose la crisis.

Jaén Suárez se queja de la falta de decisión del Estado para poner freno a los especuladores del centro de la ciudad y el Casco Antiguo y del egoísmo de aquellos que denomina “nuevos zonians”, quienes tampoco permiten la expansión de la ciudad de manera adecuada.
El ex embajador y negociador de los tratados Torrijos-Carter respalda la extensión de la Cinta Costera, aunque no conoce a fondo el proyecto, y asegura que “el problema es global y no es una ruina, un convento, una iglesia o unas calles”, ni los intereses mezquinos los que deben prevalecer y, si es necesario, el Estado debe realizar expropiaciones y defender el bien común como se hizo en algunas ciudades modelo en el mundo.
¿Se está haciendo lo correcto con tantos proyectos simultáneos sin un plan integral?
Primero hay que identificar los grandes problemas de la ciudad. Pienso que es paralelo, integrar en una sola autoridad como lo hicieron en Ottawa, que es una ciudad del mismo tamaño de Panamá, y Bogotá. Eso no es difícil, se hace por ley. No podemos esperar, hay que hacerlo al mismo tiempo y rápido.
¿Cuáles son las prioridades?
Crear una autoridad o verdadero ente de administración entre estos municipios (Panamá, Chorrera y San Miguelito). No es que tengan que desaparecer (los municipios), pero tiene que haber algo sobre ellos, con recursos, con responsabilidad y con gente competente al frente. No se puede poner al frente a cualquiera, sobre todo, si son payasos. Además hay que fijarse de lo que hacen los vecinos. Por ejemplo, Bogotá, que no solo tenía problemas de la ciudad, sino también el tema de seguridad, terrorismo y la guerrilla, a pesar de los cuales en menos de 15 años resolvieron el problema de la ciudad, con menos recursos que nosotros y más dificultades, pero lo hicieron mucho mejor. La élite gobernante y pensante tomó conciencia e hizo lo que tenía que hacer.
¿Se puede conciliar el desarrollo con la conservación del patrimonio histórico ?
Hay que tomar conciencia de que el problema es global y no es una ruina, un convento, una iglesia, unas calles, cuatro casas o cinco cuadras; hay un problema de organización y eso hay que resolverlo rápidamente. Yo creo que aquí todavía no hay conciencia sobre eso.
Muchos pasos a nivel, puentes, incluso la Cinta Costera son embudos.
¿Podría ocurrir lo mismo con la tercera fase de la Cinta Costera?
Claro. Al final el cuello de botella es el Puente de las Américas, porque en vez de cuatro vías van a llegar siete u ocho vías a cuatro. Entonces se va a tener un tranque que va a comenzar kilómetros antes y no se va a resolver si no se toma en cuenta que lo que se quiere es resolver el tema de la vialidad y la comunicación entre dos zonas de la misma ciudad: el área central y el área oeste.
¿Cómo califica el debate que se está dando sobre la tercera fase de la Cinta Costera?
Creo que el debate es muy importante. Hay argumentos extremos, que se ponen a descalificar una posición y otra, pero se necesita el debate. Es un problema de educación.
¿Si la gente fuera más educada el debate sería en otro?
Por supuesto. Más que el problema de la ciudad, el principal escollo es la falta de educación. En Bogotá se pudo resolver el asunto de la ciudad por la educación de la gente. Esa mala educación trae una falta de conciencia de los problemas reales, además de cierta indolencia sobre los valores reales.
¿Está de acuerdo con la propuesta?
Yo no he visto ninguna propuesta.
Bueno, se han presentado tres ideas o conceptos para extender la Cinta Costera.
Me parece que los tres conceptos llenan su cometido, tienen el mismo objetivo que es resolver el problema de la vialidad hasta el puente. Nada más. Me gustaría opinar sobre un proyecto real y no sobre conceptos.
¿Qué ideas aportaría para ese proyecto?
Como criterios básicos, que primero se logre el objetivo de descongestionar y facilitar la vialidad entre Panamá Centro y Panamá Oeste y para que eso funcione tenemos que llegar, no solo hasta el puente, sino más allá, por lo menos hasta la autopista Arraiján- La Chorrera. Si no sería gastar centenares de millones de dólares para alejar algunos kilómetros el problema.
Ese proyecto, como tiene que pasar por el Casco Antiguo, ya sea por debajo, al lado o alrededor, debe contribuir a mejorar esa ciudad histórica y también El Chorrillo, que es un barrio histórico. El proyecto debe ayudar a estas dos áreas, si eso no se logra es tirar plata a la basura.
¿Cuáles son los problemas del Casco Antiguo?
El problema es en gran parte por sus edificaciones, porque sus dueños son más especuladores que desarrollistas y se han aprovechado de la debilidad del Estado para hacer engordar sus propiedades esperando que suban de precio y en ese momento sacarle más plata. El Estado tiene formas de expropiar u obligarlos, pero no se atreve porque es débil. La administración anterior no se atrevió y esta tampoco. Hay propietarios que tienen más de treinta propiedades en las que no hacen nada y las mantienen en la ruina, simplemente porque nadie los obliga a hacer algo. El segundo problema es la infraestructura pública que es mala y como tercer problema el acceso, que es un asunto grave, además de la seguridad. Entonces habría que ver cuál de estas ideas contribuye mejor a resolver estos cuatro problemas.
Pero no ha dicho cuál de los tres conceptos usted prefiere
Mientras no vea el proyecto no puedo decirlo. Es obvio que el túnel no va resolver ninguno de esos problemas porque pasa por debajo e ignora la mayoría de lo que está pasando.
Quienes se oponen al túnel dicen que afectaría la estructura de complejo monumental.
Esas son tonterías. Esto no es magia. En muchas ciudades del mundo hay túneles y no ha pasado nada. Es un problema técnico y no ideológico. Si un ingeniero dice que el túnel no afecta, entonces no afecta. Si lo hace bien y de acuerdo a la técnica no debe haber ningún problema. Hay un problema real, concreto, no mental.
¿Y qué le parece la opción d el relleno?
Hay que ver cómo lo van a hacer, la distancia, el diseño, los accesos. Lo que sí creo es que el Casco Antiguo debiera ser más peatonal. Las ciudades antiguas de otros lugares con las mismas características, son en gran parte peatonales. Eso pudiera favorecer cómo se haga.
El tercer concepto, que parece el que menos atención se le ha puesto, es el tramo marino
Depende de la distancia en que se construya con respecto a la ciudad. No tendría ningún efecto como ha sucedido con el que pasa frente a Panamá la Vieja.
Para su gusto, ¿qué nos convendría más?
He visto muchas ciudades en el mundo y lo principal es que son muy dinámicas, eso significa que se van adaptando a los cambios, no olvidemos que las ciudades tienen vida y si no evolucionan mueren. Escucho a alguna gente en el Casto Antiguo, que no sé qué tienen en la cabeza, que piensan que todas las casas deben ser iguales. En realidad el Casto Antiguo no se quedó en el tiempo. Hay ciudades amuralladas muy bonitas, otras que se fueron alejando del mar o el mar se fue alejando de ellas. Todas las ciudades antiguas han ido cambiando.
Aquí hubo el problema que por años no se pudo hacer nada hacia el área de la Zona del Canal
Sí, no permitió el desarrollo de la ciudad radial, como son todas las ciudades costeras; ese es otro gran problema. Como geógrafo puedo decir que las ciudades costeras y las ciudades circulares son las más funcionales, como Londres, París, entre otras. La Zona del Canal ya fue eliminada y ahora que se puede hacer la ciudad circular han salido los nuevos “zonians” a oponerse a que la ciudad sea lo que siempre debió ser. El problema es que los nuevos “zonians” lo han impedido, comenzando por el Parque Metropolitano.
¿Y quiénes se benefician con toda esta situación?
No son los que viven en Clayton, sino los propietarios de los terrenos del centro de la ciudad, porque eso ha hecho que se eleven los precios en la parte central de la ciudad. Lo que cuesta los rellenos ahora es debido a que no se ha permitido hacer una ciudad circular, y es por ello que se les ha llenado el bolsillo de dinero a los que pueden conseguir terrenos o hacer los rellenos sobre fondo marino. En el fondo le hemos hecho el juego a los especuladores inmuebles.
¿Ha perdido la esperanza de que se logre esa ciudad ideal?
Con la alianza entre los propietarios inmuebles, los que tienen influencia para obtener los rellenos marinos y los activistas que impiden que la ciudad se expanda hacia la antigua Zona del Canal, es difícil.
¿Respaldaría una acción estatal contra los especuladores?
En un Gobierno normal, un Estado fuerte de verdad, impone acciones que van en beneficio de la mayoría. Eso es lo que han hecho la mayoría de los Gobiernos, para eso existen. El Estado es la mayoría y el interés de la mayoría es lo que debe prevalecer. Así ocurrió en París, por ejemplo. Aquí en Panamá yo creo que el único presidente fuerte, que pensaba que el Estado iba mucho más allá de las personas y de él mismo, fue Belisario Porras. Een su administración él duplicó la ciudad creando un barrio (La Exposición) que fue el modelo ideal de la ciudad. Después, solo hemos tenido presidentes de quinta categoría, sin visión.
Aquí donde estamos, en Punta Pacífica, es el mejor ejemplo de lo que no debe ser una ciudad. Es absurdo que en pleno siglo XXI tengamos un barrio con edificios de 70 pisos y aceras de tan solo un metro y medio, como en el Casco Antiguo. Es una barbaridad.