El suspenso que ha puesto el alero LeBron James sobre su futuro ha dejado a los Cavaliers de Cleveland sufriendo y con toda la presión para sus directivos, que comprueban una vez más que su continuidad se ve cuando menos dudosa.
James, como hace tres años, no quiere firmar la extensión de contrato que le presentaron el 18 de julio y, desde el viernes, ya dijo que no piensa cambiar de opinión.
Sin todo lo contrario, su gran objetivo es concluir la temporada 2009-10 para luego entrar al mercado de los agentes libres, en el que los Cavaliers serán un equipo más que tendrá que presentarle la mejor opción si quieren que continúe con ellos.
Para entonces, otros equipos como los Knicks de Nueva York ya le tendrán también apartada la mejor oferta económica.