"Educar es gobernar, porque el XXI es el siglo del saber, el siglo de la racionalidad científica y tecnológica".
Y entonces qué hacer frente a este paradigma. La tecnología es una herramienta que permite enriquecer mis formas de enseñar, un apoyo al desarrollo de los planes de estudio.
Se debe considerar en primer término la capacidad, la capacitación del docente para que cuente con las competencias adecuadas para enfrentarse a los nativos de las nuevas tecnologías.
Las tecnologías han cambiado nuestro cotidiano, ha enfrentado las formas de asumir el conocimiento. ¿Qué necesita saber un docente frente a los supuestos que trae las nuevas tecnologías?
Hay que cambiar la manera en que formamos a nuestros formadores. Deben contar con el conocimiento técnico y pedagógico de las nuevas herramientas con las que apoya la tecnología educativa, léase Tics. Hay que recomendar a las instituciones acerca de las maneras de asumir el reto educativo que exige el nuevo milenio. Mirar el futuro con mirada futura. Asumir a los destinatarios, el mentado sujeto y objeto de la educación, no como una masa amorfa sino como un conglomerado de inteligencias y de saberes que espera.
El mundo de herramientas de las nuevas tecnologías precisa de un desdoblamiento tanto del docente, como de las instituciones rectoras de la enseñanza. Resultaría ocioso abundar sobre qué es primero, o qué es más importante.
Para que cada cosa ocupe su lugar hay que partir de una especie de cero pedagógico, estoy refiriéndome a Panamá, que permita de una vez por todas contar por un lado con una política tecnológica.
Por ahí se habla de acceso a Internet inalámbrico gratuito para todos, pero ¿y si no sé leer? , y si ¿no cuento con el equipo necesario en mi escuela? Y ¿si no hay energía eléctrica en mi comunidad? Y ¿si el maestro es un visitante en los barrios de la tecnología? Lo que se decida irá de la mano de una política del libro y la lectura.