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Leer, pensar, creer

La luna llena ilumina la Ría de Vigo con un fulgor rotundo. La noche nos llegó mientras cenábamos con la familia en un restaurante de ...

Leer, pensar, creer
Leer, pensar, creer

La luna llena ilumina la Ría de Vigo con un fulgor rotundo. La noche nos llegó mientras cenábamos con la familia en un restaurante de esos que al final terminas por sumar a tu lista de recomendaciones para volver con los amigos o para meterlo en una novela de asesinos o de amantes. La noche, limpia, dejaba al descubierto las estrellas. Aitana y yo adivinábamos las constelaciones, Orión, Casiopea... La creación leída en "El Libro" y su presencia titánica subrayandomifinitud.

Creer es mucho más que un montón de listas para cumplir. Es leer y pensar, es aplicar y vivir, es asentir y dudar, es llevar y traer esas buenas nuevas encarnadas en un hacer que hable más alto que lo que decimos. Todos estos verbos tenemos que conjugarlos con valores como la justicia, la misericordia, el respeto y sobre todo con el amor, el llamado vínculo perfecto.

Leer ayuda a conjugar la vida y a pensarla. También dota de argumentos aberrantes a muchos entusiastas de la ignorancia y de la barbarie. Aunque la lectura no salve a nadie de la estupidez, en los términos en los que la plantea José Antonio Marina en "La inteligencia fracasada", es necesario insistir en ella, en resucitar la sabiduría y el conocimiento por medio de la palabra escrita.

Pensar es una de esas cualidades que se van perdiendo. Ya no se quiere tomar ni un momento para hacerlo, se actúa, se habla y luego, si acaso, se piensa. "Yo no pienso, yo actúo", es el lema de los necios.

El ciberespacio y su anonimato e inmediatez ha disparado exponencialmente la estupidez pero, sin lugar a dudas, la lectura contribuye ha bajar unos cuantos grados la fiebre de la necedad. Pero faltan espacios en los medios, falta voluntad pública y privada para propiciados y faltan ganas de producir contenidos culturales.

Resucitar tiene muchas posibilidades semánticas. No hablo de teología, hablo de la gran imagen literaria que nos ha dejado la Biblia. Se puede resucitar de palabra, ojalá más de uno se diera cuenta de lo importante que es decir la verdad, confesar el equívoco y cambiar. Políticos, tomen nota. Se puede resucitar de pensamiento y dejar atrás la muerte que es la falta de conocimiento. Educadores, esta es su parte. Se puede resucitar de obra, poniéndose cada uno en marcha, haciendo su parte, poniendo manos a la obra.

Paisano mío, panameño, aquí tienes que decir que sí. Y se tiene que resucitar de omisión, porque no hay peor muerte, mayor barbarie que saber lo que se tiene que hacer y no hacerlo y aquí, la palabra dicha por Jesús es perfecta: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.


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972109
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América