Sus triunfos y derrotas en las pistas le permitieron acumular muchas vivencias que quedaron plasmadas en su memoria y que fueron registradas en fotografías que mostraba orgullosamente a sus familiares.
Luego de su muerte a finales de marzo, el ex jinete José Ángel González se mantiene vigente entre las personas que se reunían con él en su residencia, en Capellanía de Natá, provincia de Coclé, para escuchar los relatos de sus experiencias en hipódromos de Panamá y Estados Unidos.
Una de ellas era Indira González, sobrina del “látigo” fallecido, quien lo recuerda como una persona alegre que sentía un gran amor por los animales.
"Todas las tardes se sentaba con sus sobrinos a ver sus álbumes donde nos enseñaba las fotografías de los caballos y de las carreras. Siempre las veía con nostalgia", manifestó.
Su carácter jovial y solidario trataba de transmitirlo a las personas que le rodeaban, mediante un comentario gracioso o una palabra de aliento en momentos difíciles.
"Él me decía que siguiera mi sueño porque llegaría lejos", destacó. "Su frase favorita era: “siga en frecuencia”. Cuando íbamos a visitarlo nos preguntaba en qué frecuencia andábamos, es decir si estábamos tristes o contentos".
González nunca dejó atrás su pasión por la hípica, la que tuvo que abandonar por una caída que le provocó un golpe en la cabeza. Con el pasar de los años los dolores en esa parte de su cuerpo eran frecuentes, los que eventualmente pudieron ser causantes de su muerte .
"Una vez me dijo que le había dolido retirarse debido a su accidente", recordó. "Aunque a él le preocupaban sus dolores de cabeza, creo que no le gustaba ir al doctor para atenderse y prefería soportarlos".
El 29 de marzo de este año, el ex jinete murió cuando estaba en su casa. Atrás quedaron sus anécdotas, sus chistes y esa sonrisa que su sobrina guarda como tesoros en un rincón especial de su corazón.