Mónica Miguel Franco/Antropóloga
Trato de imaginármelo y no puedo. Pongámonos en situación. Un diputado, o diputada, se levanta un día de la cama, preocupado él, o ella, (vale, usemos el masculino, que si no me eternizo, y démonos todas por incluidas) por los acuciantes problemas que acosan este país. Tras una mala noche de sueño, (sus señorías no deben poder dormir con tantos y tan graves quebraderos de cabeza que deben solucionar más pronto que tarde), se levanta, con ojeras de insomne. Y mientras se mira al espejo para lavarse los dientes, de repente un brillo de genialidad se desliza sobre sus pupilas. ¡Eureka! Gritará y saldrá corriendo. ¡Lo he encontrado!, esto es, la solución a todos los males del país. Entonces van todos, alucinados por la inteligencia del iluminado y aprueban raudos y veloces la Ley 411 del 14 de enero de 2013. ¿No? Tiene que ser algo así porque si no yo no me lo explico. Una ley que prohíbe la venta de licor a las mujeres embarazadas. O sea…. Bien. Acatémosla como buenos ciudadanos, yo soy un camarero, o un dependiente, viene una mujer, y pretende pagarme por una bebida alcohólica. Y yo, entre la espada y la pared, la miro de hito en hito…No adivino, dudo, pero yo quiero ser un buen ciudadano así que le pregunto: “¿Está usted gorda o embarazada?”. Me arriesgo al guantazo, pero la ley ante todo. Pero ¿y si está en el primer trimestre y no hay síntomas externos que la delaten? ¿He de pedirle un certificado de que no lo está? ¿Tendrán los comercios que tener al lado de la caja unos cuantos test de embarazo de esos inmediatos para que las mujeres bajo sospecha de estar en edad fértil orinen en el momento? Desde luego, la meada habría de ser a la vista del dependiente, porque si no, podría haber trapicheos de test negativos en los baños habilitados ad hoc. ¿O será que las mujeres en el primer trimestre sí pueden beber y a las que se les note el embarazo ya no? ¿Por qué esa discriminación? ¿Y aquellas que no sabían que estaban embarazadas? ¿Las ponemos en la picota? ¿Entonces? ¿Certificados de esterilidad o de anticoncepción? ¿Las mujeres visiblemente viejas estarán exentas de hacerse la prueba? ¿Hasta qué edad? Porque, si nos ponemos a pensar, Sara y Ana eran ya muy añosas, y aun así quedaron preñadas. ¡Qué dilema! Mejor prohibamos la bebida completamente a todas las mujeres sin distinción de edad. Solo los hombres podrán beber. Y tampoco permitamos a las mujeres que fumen, que también es malo para el feto. Es más, regresemos a la época de la Regencia inglesa, los hombres terminan la cena y se van, con su chaqueta de smoking a fumar y a beber a gusto en otro cuarto o en su club exclusivo. Y las mujeres a tomar té y a tejer la ropita para los bebés que con amor estarán criando en su seno.
Señores, por más que lo trato de entender no puedo. ¿Que el alcohol hace daño al feto? Desde luego que sí. ¿Que hay que hacer campañas de concienciación? Por supuesto. ¿Que hay que proteger la salud de todos los ciudadanos, incluso de los no nacidos? Pues sí. Pero a ver, legislar a tontas y a locas no ayuda a que la gente te tome en serio. Y hacer leyes que tienen de razonables lo que yo de sumisa es la mejor forma de que nadie te haga ni caso.
Antes de escribir semejantes estupideces deberían tratar de imaginar la forma de implementarlas. O de controlarlas.