El francés Christophe Lemaitre, la gran esperanza blanca de la velocidad europea, consiguió su segunda medalla de oro en 48 horas al imponerse en la final de 200 m con un tiempo de 20.37, repitiendo el doblete que en la edición anterior había logrado el portugués Francis Obikwelu.
Lemaitre impartió una nueva lección de potencia.