Levante y Murcia empataron sin goles en un encuentro impropio de Primera División, marcado por las imprecisiones y la falta de ambición de los dos equipos, y en el que no ofrecieron ningún tipo espectáculo ni emoción.
Los primeros cuarenta y cinco minutos de juego fueron un auténtico calvario para los futbolistas del Levante, que no dieron una a derechas y se vieron desbordados por la velocidad del ataque murciano.
Al igual que sucedió en Mallorca en la primera jornada de Liga, el conjunto de Abel Resino exhibió muchas carencias, aunque la más preocupante de todas fue la auténtica desconexión de sus delanteros, a los que prácticamente no llegaron balones.
Con cuatro jugadores italianos de la plantilla sobre el terreno de juego, el Levante jugó precisamente así, a la italiana.