En efecto, la ausencia de políticas salariales en el sector, permite que se profundice una de las discriminaciones mas infames, la de reconocerle salarios disímiles a una misma función, en una evidente contradicción con el principio universalmente reconocido de "a igual trabajo, igual salario", concepto modernamente mejorado, ya que se plantea que "trabajos diferentes con iguales resultados merecen igual salario", pero ocurre que en Panamá, un solo cargo, horizontalmente considerado, puede tener hasta diez salarios diferentes, mas grave aun, si se revisan las cuitas, resulta que el trabajador inductor, con mas antigüedad y generalmente con mayor conocimiento es el que menos gana, esto sin lugar a dudas, hay que corregirlo científicamente, estableciendo la ley señalada.
Pero no basta adoptar la ley de sueldos, ella demanda algunos complementos, por ejemplo, en nuestros países vecinos (Colombia y Costa Rica), todos los años se calcula presupuestariamente el crecimiento de la tasa inflacionaria y en función de eso, se ajustan los salarios a los trabajadores, para que estos tengan matemáticamente capacidad de hacer sus compras y pagar los servicios, así se evita el deterioro del poder adquisitivo de los salarios, pero en Panamá jamás se ha indexado el sueldo de los trabajadores, es preciso entonces que en justicia imitemos la experiencia de nuestros vecinos, es lo sensato y razonable, ello además de garantizar una vida digna y decorosa, permite una mejor distribución de la riqueza.
Por otra parte, Panamá ocupa un lugar vergonzoso entre los países del mundo con mayor compresión salarial, es decir, poseemos un sistema donde existe una grieta extensa entre los salarios mas elevados y los más exiguos, existen trabajadores en municipios subsidiados, donde los trabajadores devengan salarios de B/. de 50.00 (cincuenta balboas) mensuales, no obstante; concomitantemente existen salarios superiores al del Señor Presidente de la República, esto además de develar la inequidad, desdora la imagen internacional del país, pues nos ubica en el ámbito del subdesarrollo, toda vez que no atendemos criterios técnicos ni científicos para retribuir al recurso humano que hace posible el crecimiento y desarrollo del Estado, resulta impostergable desechar estas fórmulas atávicas, sobre todo, porque vivimos en medio de una revolución técnico científica, lo que hace imprescindible adoptar la ley de sueldos, que además, debe contribuir a modernizar el Estado, incentivar la productividad y garantizar servicios públicos de calidad, por tanto, es necesario erradicar los vicios del atraso y subdesarrollo.
Todo lo expresado explica entonces, la autenticidad y legitimidad de la primera parte del lema escogido para desarrollar el X Congreso Ordinario de FENASEP, pues reiteramos, la ley de carrera administrativa no vale nada, no es funcional sin una ley de sueldos paralela, cuanto mejor si se toman en cuenta los criterios esbozados (compresión e indexación), pues de que sirve una evaluación del desempeño satisfactoria que le permita el ascenso al trabajador en la escalera jerárquica, si ese ascenso, no conlleva un ajuste salarial, para que asumir mayor responsabilidad y compromisos en la estructura administrativa de una institución, si el esfuerzo del trabajador por superarse y ser productivo no tiene recompensa alguna, pero además, como lograr eficiencia, competencia y productividad, es decir, servicios públicos de calidad, si el sistema no garantiza salarios que permitan una vida digna, que asegure también una longevidad decorosa cuando nos toque abandonar el sector.
Lograr el reconocimiento de esta ley no pretende provocar escozor a ninguna autoridad, se trata de un acto de justicia, sobre todo, en el momento que la OIT promueve el trabajo decente, pues bien, un salario equitativo es la llave de la decencia, por tal razón el lema escogido por FENASEP para su X Congreso Ordinario es oportunamente correcto.
Es importante señalar que en la Mesa Por La Concertación Nacional, específicamente la dedicada a ver el tema de la Institucionalidad, se acordó por unanimidad, adoptar una ley marco dirigida a ordenar el sistema jurídico en el escenario laboral, misma que reconociendo todos los derechos de los trabajadores, o sea toda su acumulación, permita ordenar la casa, dándole un tratamiento universal e igualitario a todos los trabajadores del país. A juicio nuestro, esta medida sería salomónica, pues no habría diferencias ni preferencias a la hora de la justicia, todos sin distinción tendrían los mismos derechos, deberes, prohibiciones y obligaciones, sin embargo; me atrevo a adelantar que aplicar esta regla no será cosa fácil, pues habrá resistencia, sobre todo, de los sectores mas favorecidos, pero independientemente de cualquier situación intransigente, es lo que conviene al país, un solo orden jurídico laboral para los trabajadores, esto debe ocurrir entre 2009 al 2014, pero mientras llega el tiempo, los trabajadores públicos deben haber superado el desafío de la ley general de sueldos, para estar equiparados.
Luisana Guerra, quien es parte del equipo, señaló que el producto es saludable. "Nosotros realizamos todos los esfuerzos necesarios para que se nos otorgara el permiso de salud", recalcó.
"Antes de iniciar, cada uno tiene que tener su guante y su pañuelo; el agua necesaria para poder lavarnos las manos. Aquí nadie puede trabajar sin los parámetros establecidos por Salud. Además, cada quien tiene una función específica y por eso el que se encarga de pelar los bananos no toca la crema y el que muele no tiene que ver con manipular las rebanadas de banano para ponerla al sol", manifestó.
Para Abelino Ábrego, esto es un reto que saben que lograrán.
"Somos 25 personas las que conformamos el equipo de trabajo, que es suficiente para lograr conformar la cooperativa, que es uno de los puntos que nos hemos propuesto", indicó.
"Cuando iniciamos hace cuatro años, el IPACOOP nos hizo la visita, pero no pudimos consolidar nada por la inestabilidad de algunos de los miembros que en ese momento formaban parte del equipo, pero ahora sí somos un grupo sólido que está dispuesto a luchar por alcanzar la meta propuesta", acotó.
"Esperamos que el Gobierno o alguna persona interesada nos dé el apoyo, de lo contrario, nosotros lo vamos a lograr con nuestros propios recursos. Cuando empezamos no contábamos con algo y ya hemos logrado algunas cosas. Aunque nos cueste un poco y tardemos más tiempo, sé que lo vamos a lograr", explicó Felicia Jiménez, miembro del grupo.
Precisó que tienen el terreno y los fondos para construir un horno para el secado del banano, dos máquinas de moler y las bandejas para picar.
Aseveró que tienen el espíritu vivo para continuar y lograr esta meta.
En estos momentos, requieren los materiales para construir el edificio donde instalarán la fábrica. Gracias a Dios, ya tienen el terreno.
Les falta la conexión del agua desde la comunidad de Finca 51, y un vehículo para transportar el banano y repartir la crema.
Por no tener el equipo necesario, no pueden trabajar diariamente. Sólo lo hacen una vez por semana.