El líder de los campesinos del Altiplano de La Paz Felipe Quispe truncó las posibilidades de iniciar ayer el diálogo entre ese sector y el gobierno al retirarse intempestivamente de una reunión de ambas partes, auspiciada por la Iglesia Católica y otras instituciones, después de pronunciar un discurso de fuerte carga racista.
Quispe llamó a los ministros del gobierno que asistieron al encuentro, encabezados por el de la presidencia Wálter Guiteras "carniceros" y les dijo que no los miraría a los ojos, ni les daría la mano "porque estaban manchados con sangre indígena", en alusión a la muerte de 11 campesinos, cocaleros y maestros acaecidas en las dos últimas semanas en enfrentamientos con las fuerzas del orden.