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Literatura y política

La literatura y la política parecen ideas irreconciliables. No obstante, hubo una época en la que eran indivisibles, porque los escritores veían en la literatura ...

Literatura y política
Literatura y política

La literatura y la política parecen ideas irreconciliables. No obstante, hubo una época en la que eran indivisibles, porque los escritores veían en la literatura el vehículo para modificar, alterar y transformar la vida política. Esta es la realidad vital literaria de César Candanedo que estableció un pacto implícito con el lector por medio de los ideologemas. A través de ellos, pondrá en evidencia la más terrible de las realidades: su verdad, que también es nuestra verdad: una historia patria que no se queda en el recuerdo, porque el recuerdo es la rueda infinita que no para jamás; una historia patria cargada de humillaciones, vejaciones y apropiaciones que se yerguen sobre el Istmo desde el pasado más remoto y vuelven una y otra vez a pisotearnos, mientras el paisano mío responde sí, sí, sí...

El ideologema en Candanedo viene signado por el uso de los colores que emplea en el espacio textual y carga su obra de significados políticos.

En efecto, los colores inherentes a los objetos le otorgan un cariz de plasticidad, el cual es captado por el perceptor e integrado a su experiencia donde emerge una realidad renovada con un nuevo sentido que es el resultado de las nuevas conexiones en que se inserta el objeto al entrar en relación con la persona que lo ha percibido. El espacio cromático percibido es un imaginario específico de la realidad representada.

Independientemente del género que se estudie y del momento literario al que corresponda, toda obra presenta dos componentes relativos al espacio: imagen y significación. En el discurso realista, del cual es signatario Candanedo, la imagen se constriñe a los parámetros de la experiencia del lector, a ello agrega el autor una perspectiva de ruptura que lo identifica con el espíritu de la modernidad.

En las obras de Candanedo, Los Clandestinos, La otra frontera, El Perseguido hay una gama de tonalidades cromáticas que responden a una modalidad de ruptura. En su novelística, el color pretende romper con la injusticia social, económica y política; así como también con los designios de las naciones imperialistas. El color se transforma en denuncia. Por ejemplo, el color negro, que es el que predomina en todas sus obras, se vincula sistemáticamente, de manera estereotipada, a la muerte, el dolor, la tristeza, la angustia, la maldad, la ambición, la injusticia, la degradación humana y lo grotesco.


fecha edicion
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991015
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América