Celestino Caballero se presentó ayer en una exhibición pública pensando que iba a conocer a su rival de este sábado, el norteamericano Jason Litzau, pero no fue así, porque nunca cruzaron miradas.
Caballero subió a un entarimado y estuvo haciendo guantoletas y sombra por 20 minutos, como estaba dispuesto, junto a su entrenador Jeff Mayweather.
Después de eso, se retiró hacia su gimnasio a una sesión privada, donde trabajó ligeramente y salió en 131 libras -la pelea con Litzau es en 130-.
“A Litzau nunca lo vi. Ya será hasta el viernes en el pesaje oficial”, dijo el panameño.
“Pelenchín” debe llegar hoy al mediodía al MGM Grand de Las Vegas, donde se encontrará con su apoderado Rogelio Espiño, que debe viajar hoy a esa ciudad.