CUANDO LO VEA por la calle, no tenga miedo en llamarlo campeón del mundo, porque ya la duda sobre su legitimidad como monarca es cosa del pasado.
El colonense "Pelenchín" Caballero superó la madrugada de ayer al tailandés Somsak Sithchatchawal por nocaut técnico en el tercer asalto, para apoderarse del título absoluto supergallo de las 122 libras.
En ese asalto, "Pelenchín" derribó al rival en tres ocasiones, lo que obligó al árbitro John Coyle a detener el combate, tras la clara superioridad del panameño.
El duelo de campeones, entre el interino y el regular, se realizó en la localidad de Wat Ban Rai, en Tailandia, ante 5.000 asistentes.
"Esto es la culminación de grandes sacrificios y del cumplimiento de parte de mis sueños", señaló "Pelenchín" en conversación con Panamá América desde Tailandia.
La pelea inicio a las 3: 15 de la tarde, luego de una interpretación corta de los himnos de ambos países, indicó Caballero, para quien ese momento las emociones eran incontrolables.
El combate fue efectuado en un templo budista en una zona rural a petición del boxeador local, quien quería honrar a un monje al que muchos tailandeses le señalan de tener poderes curativos.
Unas 5.000 personas asistieron al combate, en un lugar al cual sólo se puede acceder a través de caminos de tierra.
La mayoría de los presentes eran campesinos locales, quienes dejaron numerosos tractores y camiones en las cercanías.
"Pelenchín", el recuerdo vivo de cada asalto, siendo el dato más curioso, la prohibición del referí de utilizar su famoso golpe al hígado, que el bautizó como el "pelenchinazo".
"El primer asalto fue de estudio, utilicé mucho el jabs de derecha para intentar pegar y que no pegaran", precisó Caballero, quien agregó que la orden de su esquina en el receso fue atacar.
El segundo fue candente, "Pelenchín", imposibilitado de tirar su "pelenchinazo", utilizó los jabs, rectos de izquierda y uppercuts de derecha y hasta tuvo que cambiar su guardia a la zurda para evitar el ataque del tailandés, que logró ubicarle un recto en el ojo izquierdo que le dificultó la visión.
La casería final inició el tercero, según "Pelenchín" en ese momento sabía que tenía la capacidad de noquearlo.
Jabs, upercut y rectos de todo tipo fueron los golpes que hicieron cambiar el título de dueño.
Tras dos caídas que llegaron hasta nueve, "Pelenchín" logró romperle la nariz al entonces campeón y luego lo envió al enlomada, de donde sólo logró salir en camilla.
"Lloré mucho en ese momento, pensaba en mis hijos, mi esposa, mi país y toda mi gente de Panamá y Colón", por ellos luché por ser campeón.
"Pelenchín" también agregó que dedicó este triunfo al desaparecido dirigente panameño, Bolívar Icaza.
"El siempre me aconsejó que cuando peleara allá tenía que ganar pegando a los boxeadores y metiéndole la mano con todo", expresó Caballero.
La victoria de Caballero es sin lugar a duda un alivio a la situación complicada que han pasado su manejador Rogelio Espiño y sus compañeros de cuadra "Los Rockeros".
"Estábamos confiados de su victoria, sabíamos el trabajo que realizó camino a este pleito, pero no podemos negar que esto es la inyección de ánimo que nos faltaba", indicó Espiño, quien como promotor logra coronar su tercer campeón del mundo.
El triunfo de Caballero es tan bueno que Espiño confirmó que piensa regresar como promotor en diciembre o enero próximo.
La victoria de "Pelenchín" es inspirado para compañeros Carlos "Shangai" Melo o Luis "El Leñador" Pineda, quienes pronto pelearán el título mundial y que hoy ven el ejemplo de sacrifico y cambio de un humilde "pelencho" colonense.
"Pelenchín" no sólo ganó el título mundial, sino que triunfó en una batalla con la vida.
El colonense Celestino Caballero es un ejemplo de verdadera superación y de cómo un ser humano se repone y aprende de las derrotas.
"Pelenchín" sufrió hace varios años un accidente de tránsito que lo tuvo cerca de la muerte. De ese hecho quedan cicatrices en su cabeza.
Cuando su carrera estaba en ascenso fue frenado por José Rojas con un nocaut y más tarde Ricardo Córdoba desnudó algunos de sus defectos.
Desde ahí, todo fue ganancia para un "Pelenchín" distinto que tuvo que empezar de cero.
Cuando todos pensaban que no tenía mucho en el boxeo, acabó en California con el invicto del mexicano Daniel Ponce De León, hoy campeón mundial OMB.
El muy paciente "Pelenchín" tuvo que conformarse con un fajín interino de la AMB y luego las críticas de aquellos que no querían llamarlo campeón.
Por último, viajó a Tailandia e hizo realidad un sueño a base de sólidos golpes, cerrando un ciclo de enseñanzas y enormes sacrificios.
Llámelo sin miedo: campeón
"Pelenchín" rompió la maldición de 25 años de que un panameño no gana en suelo tailandés por la vía del sueño.