La camisa de equipo poderoso que había lucido en sus últimas presentaciones (12 victorias consecutivas) le quedó grande ayer al Barcelona, luego de empatar 1-1 con el débil Basilea.
Resultado sorprendente en el Camp Nou y el Barça que consigue la clasificación automática para los octavos de final, pero dejando un sabor amargo entre sus seguidores.